Monterrey.- El crecimiento de la demanda de transporte público en Monterrey no solo representa un reto para la movilidad de la ciudad, también comienza a tener efectos en la dinámica de las familias, particularmente en los menores que pasan varias horas solos mientras sus padres se trasladan entre el trabajo y sus hogares.
Durante una entrevista en el noticiero de radio de ABC Noticias con José Luis García, Fernando Margáin, secretario de Desarrollo Humano de Monterrey, señaló que algunos padres destinan entre dos, tres y hasta cuatro horas al día únicamente para sus traslados, una situación que ha comenzado a tener consecuencias sociales.
¿Quiénes son los 'niños de llave'?
El funcionario explicó que, ante estos recorridos, hay menores que permanecen solos en casa mientras sus padres trabajan y enfrentan los largos trayectos para regresar a sus hogares. A estos casos los identificó como “niños de llave” y relacionó esta dinámica con sentimientos de aislamiento y soledad entre las nuevas generaciones.
“Los papás están teniendo mucho tiempo de traslado fuera de su casa, no nada más el trabajo, sino que tardan entre dos, tres, cuatro horas al día”, señaló Margáin durante la conversación.
De acuerdo con el funcionario, esta situación debe analizarse más allá de las dificultades que representa esperar un camión o permanecer atrapado en el tráfico, debido a que los tiempos de traslado también modifican la convivencia familiar y las condiciones en las que los menores pasan parte de su día.
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El planteamiento ocurre en medio del aumento en la demanda de transporte público que enfrenta Monterrey. En la edición impresa de ABC de este martes se documentó que los pasajeros pasaron de 27.3 a 35.7 millones por mes en un año, un incremento de 30.7 por ciento, colocando a la ciudad en el segundo lugar nacional en demanda, solo detrás del Valle de México.
Ante este escenario, Margáin reconoció que la movilidad se mantiene como uno de los principales retos de Monterrey y consideró que alternativas como la Regiorruta pueden ayudar a reducir parte de la presión, aunque aclaró que por sí sola no resolverá el problema.
El funcionario también señaló que el crecimiento de la población ha incrementado la presión sobre las vialidades y el transporte público. Según su referencia durante la entrevista, entre 2000 y 2025 la población pasó de 2.2 millones a casi 6 millones, mientras la infraestructura debe responder a una demanda cada vez mayor.
Para Margáin, atender esta situación requiere ampliar las alternativas de movilidad y coordinar esfuerzos entre los distintos niveles de gobierno, pero también considerar lo que ocurre dentro de los hogares cuando los tiempos de traslado terminan reduciendo las horas de convivencia entre padres e hijos.
