Entre prisas y retos: así se trabaja en un laboratorio de embotelladoras

CAINTRA y McKinsey capacitan empresas en un laboratorio vivencial de manufactura, con proyectos que han generado ahorros por 25 mdd.

Así se trabaja en un laboratorio de embotelladoras
Así se trabaja en un laboratorio de embotelladorasCréditos: Paulina Gámez
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Monterrey.- El sonido de las botellas avanzando por la línea de producción fue lo primero que llama la atención en un laboratorio dedicado al ramo de las bebidas alimenticias. Uno tras otro, los recipientes de vidrio pasaban frente a cada integrante del equipo para ser rellenados, etiquetados y empaquetados de manera eficaz, pero en el primer intento no fue posible cumplir la meta.

ABC Noticias tuvo la oportunidad de ser parte de esta experiencia en el primer centro de capacitación vivencial que ofrece CAINTRA en alianza con McKinsey & Company, cuyo laboratorio está ubicado en Cintermex.

Para poder comenzar, fue esencial usar una bata de protección y asegurarse de mantener la limpieza en el área. Después se usaron los utensilios necesarios para cortar o moler los ingredientes. Luego, con precaución se vertió la mezcla en un reactor para que fueran procesados adecuadamente. Al paso de seis minutos, fue posible verter la preparación en la botella de vidrio y poner bajo presión la corcholata. Finalmente, se colocaron las etiquetas y se empaquetaron los productos.

No obstante, ¡se terminó el tiempo!, antes de cumplir con la entrega de 24 botellas, y fue en ese momento en el que los expertos ayudaron a detectar las áreas de oportunidad y brindaron soluciones. Una de las principales fue retirar las herramientas que no son necesarias, reacomodar las mesas o maquinarias para que no estén tan separadas e impliquen más tiempo de traslado, entre otras acciones.

Una vez se actuó al respecto, los participantes volvieron con más determinación a la línea de producción y en esa segunda oportunidad sí cumplieron con el objetivo.

Es así como los empresarios que deseen colaborar puedan detectar sus puntos débiles y actuar al respecto, según el giro de su negocio. Los resultados de este asesoramiento han sido favorables, ya que, las firmas han tomado mejores decisiones que les permiten registrar los 25 millones de dólares en ahorros, durante un periodo de siete meses.

Durante la práctica, Luis Enrique Rocha Martínez, director del Centro de Competitividad Monterrey subrayó que, “son 240 empresas que vienen y nos visitan. Es un recurso más para nuestros socios, que llevan algo de aprendizaje. Para las microempresas tenemos programas en específico y para las pequeñas que ya están más estables, los ayudamos a crecer. Todo lo que hacemos está en función de las necesidades que ya hemos identificado”.

Por su parte, Cesar González Islas, coordinador de Certificación Lean Business comentó que, “las empresas mandan a personal para que se preparen y ellos durante siete meses vienen una vez al mes para poner el práctica la teoría que vemos en la certificación. En los últimos dos años se han hecho más de 100 proyectos con alrededor de 35 empresas y de esos proyectos estamos cerquita de los 25 millones de dólares entre mejoras y ahorros".

Al final, las 24 botellas llegaron a la meta. Lo que en un primer intento parecía una tarea sencilla terminó por demostrar que los cambios acertados en los procesos pueden marcar la diferencia.

La experiencia permite a los participantes entender, desde la práctica, que la mejora continua no sólo consiste en producir más, sino en identificar qué está frenando un proceso y encontrar la manera de hacerlo más eficiente.

Entre botellas, etiquetas y maquinaria, el laboratorio de manufactura avanzada se convierte en un espacio donde los errores también forman parte del aprendizaje.

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