Monterrey. - El envejecimiento de la población se perfila como uno de los principales cambios demográficos que enfrentará Nuevo León en las próximas décadas, pues la proporción de habitantes de 60 años y más pasó de 6.1 a 11.3 por ciento entre los años 1990 y el 2020.
Es decir, de acuerdo con los datos más recientes del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que se levanta cada década, la proporción casi se duplica en esos 30 años, mientras que su número prácticamente se triplicó, al pasar de 187 mil 520 personas adultas mayores en 1990 a 654 mil 050 en 2020.
Además, el crecimiento de este segmento ha avanzado a un ritmo mayor que el de la población total.
En el marco del Día del Adulto Mayor, que se conmemora cada 28 de agosto, el aumento en la esperanza de vida y la disminución de la natalidad son los factores que han modificado gradualmente la estructura poblacional, incrementando el número y la proporción de personas adultas mayores.
El fenómeno también tiene una marcada diferencia por sexo. Del total de adultos mayores registrados en Nuevo León en 2020, 354 mil 762 eran mujeres y 299 mil 288 hombres, así, las mujeres representaban el 54.2 por ciento de la población de 60 años y más, frente al 45.8 por ciento de los hombres.
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Esta tendencia coincide con el proceso nacional de envejecimiento, de acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población para 2025, México cuenta con más de 17 millones de personas adultas mayores, equivalentes al 12.8 por ciento de la población.
Para 2030, la proporción de personas mayores continuará aumentando y hacia 2070 podría representar más de una tercera parte de los habitantes del país.
Una población cada vez más longeva
Las proyecciones para Nuevo León anticipan que el cambio demográfico continuará acelerándose. Actualmente, la población adulta mayor ronda las 654 mil personas, pero se estima que para 2050 podría alcanzar aproximadamente 1 millón 870 mil habitantes. De concretarse esta tendencia, las personas adultas mayores representarían cerca de una cuarta parte de la población estatal.
El crecimiento de este grupo plantea retos en materia de atención médica, cuidados, movilidad, accesibilidad y seguridad social. Conforme aumenta la edad, también se incrementa la necesidad de consultas médicas, tratamientos especializados, rehabilitación y, en algunos casos, apoyo para realizar actividades cotidianas.
Los datos sociodemográficos también muestran que una parte importante de las personas adultas mayores enfrenta condiciones que pueden limitar su autonomía.
La dificultad para caminar, subir o bajar escaleras se encuentra entre las discapacidades más frecuentes en Nuevo León y tiene una mayor presencia entre los grupos de edad avanzada.
En este contexto, el envejecimiento no solo representa un aumento en la demanda de servicios, sino también un desafío para garantizar que las personas puedan mantenerse integradas a la vida familiar y comunitaria.
Un riesgo vivir solos
Uno de los aspectos que cobra relevancia con el crecimiento de la población adulta mayor es el número de personas que habitan solas.
Factores como la viudez, los divorcios, la migración de los hijos, la reducción en el tamaño de las familias y la preferencia por una vida independiente han modificado las redes tradicionales de acompañamiento.
El Censo de Población y Vivienda 2020 permite identificar la presencia de personas adultas mayores que viven en hogares unipersonales en Nuevo León, al ser un dato de hace seis años las condiciones de la población pueden haber cambiado desde entonces.
La importancia de este indicador radica en los riesgos que puede implicar la falta de acompañamiento, particularmente para quienes enfrentan enfermedades crónicas, discapacidades o dificultades de movilidad.
Vivir solo no significa necesariamente estar en situación de abandono o vulnerabilidad, pero la ausencia de una red cercana puede aumentar los riesgos ante una emergencia y dificultar el acceso oportuno a ayuda.
A nivel nacional, estudios sobre salud y envejecimiento han advertido que las personas mayores que viven solas pueden enfrentar mayores niveles de aislamiento social y soledad.
Entre las consecuencias asociadas se encuentran dificultades para atender enfermedades, limitaciones para realizar actividades cotidianas y una mayor exposición a problemas de salud mental.
El envejecimiento de Nuevo León, obliga a observar no solo cuántas personas alcanzan edades avanzadas, sino también en qué condiciones viven, con qué redes de apoyo cuentan y qué capacidad tienen para mantener su autonomía.
