Monterrey.- La mañana del 26 de julio comenzó como cualquier otra para Juan Rodríguez y su esposa, Karla Calvillo. Ella preparaba el desayuno cuando salió de casa con una encomienda sencilla: comprar tortillas.
Minutos después murió atropellada mientras esperaba sobre un camellón para cruzar la avenida Cuauhtémoc, en Santa Catarina.
“Ya tenía la comida en la estufa y me dijo: ‘Ahorita vengo, voy a comprar las tortillas’. Donde vivimos, para cruzar la calle hay un camellón, y ahí estaba esperando ella a que pasaran los carros para cruzarse. Fue ahí cuando la atropellaron”, recordó Juan Rodríguez en entrevista para ABC Noticias.
Ese día, Karla, de 42 años, aguardaba el momento para cruzar cuando un Chevrolet Spark salió de su trayectoria luego de que su conductor perdiera el control.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el vehículo circulaba hacia el sur por la avenida Cuauhtémoc, presuntamente a exceso de velocidad, conducido por un hombre de 27 años que, según las autoridades, habría manejado en estado de ebriedad.
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En su trayectoria impactó una luminaria sobre el camellón, la derribó y luego atropelló a Karla, antes de invadir los carriles contrarios, donde finalmente detuvo su marcha.
La muerte de Karla no es un hecho aislado. Se suma a los 713 atropellamientos que Nuevo León registró tan solo entre enero y junio de este año 2026, de acuerdo con las estadísticas del Observatorio Ciudadano de Movilidad y Seguridad Vial (OCISEVI).
El organismo contabilizó 398 atropellamientos durante el primer trimestre del año y otros 315 en el segundo. De ese total, 394 personas resultaron lesionadas y 20 perdieron la vida.
Abril fue el mes más letal, con siete muertes. Los hechos se distribuyeron en Monterrey, Apodaca, San Pedro, García, Escobedo, Guadalupe, Juárez, Pesquería, San Nicolás, Santa Catarina y Santiago.
El siniestro más letal
Los atropellamientos representan apenas entre el 8 y el 12 por ciento del total de siniestros viales en la zona urbana, según el desglose de OCISEVI, que cruza información de la Secretaría de Salud estatal, el INEGI y la Cruz Roja.
La gran mayoría de los percances, entre el 85 y el 90 por ciento, son colisiones entre vehículos. El atropellamiento, en cambio, es el más mortal: concentra cerca del 50 por ciento de las muertes en hechos viales.
Uno de cada dos fallecidos en las calles de la metrópoli es un peatón.
La velocidad explica esa letalidad. Atropellar a una persona a más de 50 kilómetros por hora tiene un 85 por ciento de probabilidad de provocar su muerte, advierten los especialistas.
En avenidas de flujo continuo, donde los vehículos rebasan con holgura ese umbral, el peatón casi nunca sobrevive al impacto. El problema viene de lejos.
Entre 2020 y 2024, el INEGI contabilizó 7 mil 952 personas atropelladas en Nuevo León, un promedio de 4.35 casos al día: aproximadamente un peatón atropellado cada cinco horas.
La cifra creció de forma sostenida tras la pandemia. En 2020, el año de las restricciones sanitarias, se registraron 1 mil 346 casos; para 2023 trepó a 1 mil 874, la más alta del quinquenio.
En 2024, el registro más reciente, se documentaron 1 mil 619 atropellamientos. El historial previo pesa todavía más: entre 2015 y 2019, antes del confinamiento, se contabilizaron 9 mil 984 atropellos, un promedio de 5.47 diarios.
Infraestructura crítica
El origen está en el diseño urbano: Monterrey creció para los autos. La normativa obliga a un ancho mínimo de 1.50 metros en las banquetas, pero un estudio de la Facultad de Arquitectura de la UANL encontró que en la periferia (Apodaca, Escobedo, Juárez y García) solo el 35 por ciento cumple la norma.
El resto mide entre 60 y 90 centímetros, tan angosto que la gente termina caminando sobre el arroyo vehicular. En zonas industriales, las banquetas desaparecen: hasta el 40 por ciento de los tramos hacia paradas de transporte carece por completo de aceras.
Un análisis conjunto del Tecnológico de Monterrey, el MIT y el Instituto Indio de Tecnología de Bombay concluyó que la infraestructura peatonal se degrada drásticamente en un radio de 300 a 500 metros alrededor de las estaciones del Metro.
Más del 60 por ciento de los accidentes peatonales ocurre en avenidas de flujo continuo como Gonzalitos, Constitución, Morones Prieto, Fidel Velázquez, Eloy Cavazos y Miguel Alemán.
Autoridades y especialistas chocan sobre cómo frenar las muertes. La ingeniería vial tradicional apuesta por puentes peatonales y pasos a desnivel para apartar al peatón del flujo vehicular. Colectivos de movilidad como Pueblo Bicicletero exigen rediseñar la calle a nivel del piso, con pasos peatonales elevados, semáforos incluyentes y velocidades más bajas, para devolverle al peatón la prioridad que marca la ley.
Los datos cuestionan la eficacia de los puentes: según OCISEVI, más del 65 por ciento de las muertes peatonales en avenidas principales ocurre a menos de 300 metros de un puente.
Los escalones altos y las rampas ahuyentan a adultos mayores y personas con movilidad reducida, que prefieren arriesgarse a cruzar frente a autos que van a más de 80 kilómetros por hora.
La directora de Movilidad y Accesibilidad (Movac), Luisa Peresbarbosa, atribuye la alta cifra de atropellamientos a varios factores, pero coloca la velocidad por encima de todos, sostiene que ahí está el mayor riesgo.
“La velocidad es el factor de riesgo más peligroso. Atropellar a una persona a más de 50 kilómetros por hora tiene un 85 por ciento de probabilidad de provocar su muerte. Prácticamente es una muerte segura”, advirtió.
Consideró que reducir los atropellamientos exige gestionar la velocidad mediante calles más seguras, banquetas amplias, ciclovías, menos carriles para vehículos y fotomultas y cámaras de vigilancia.
El diseño urbano, dijo, continúa privilegiando al automóvil sobre el peatón. “Cada vez estamos peor que hace diez años. La gente está muy desesperada al conducir”, concluyó.
Julio sin tregua
Los 713 atropellamientos del primer semestre se quedaron cortos. Julio sumó nuevas víctimas, muchas de ellas peatones especialmente vulnerables.
El sábado 4, Mariel Romero Díaz, de 16 años, estudiante de la Prepa 9 de la UANL y jugadora de tochito, murió tras ser embestida cuando cruzaba junto a una amiga el cruce de Raúl Rangel Frías y Paseo de los Leones, en Cumbres.
El conductor no se detuvo a auxiliarla y huyó. A mediados de mes, Amalia Lizeth, de apenas 8 años y de visita en Monterrey, caminaba con su tía rumbo a una farmacia cuando fue arrollada sobre la avenida Aztlán: primero por una camioneta y luego por un segundo vehículo, cuyo conductor también escapó.
La niña no sobrevivió. El 12 de julio, en la colonia 15 de Mayo, Esperanza, de 72 años, resultó con lesiones graves al ser arrollada por una unidad de transporte de personal. El 26 de julio, la lista sumó a Karla Calvillo.
Había salido de su casa a comprar tortillas. El conductor que la atropelló, de 27 años, quedó a disposición de las autoridades, que investigan si manejaba ebrio y a exceso de velocidad. La comida que preparó Karla seguía en la estufa.
