Estudiante foráneo de la UANL cuenta cómo cambió su vida al llegar a Nuevo León

A unos meses de graduarse, reconoció que siente emoción por la nueva etapa profesional, aunque también nostalgia por dejar atrás la vida universitaria.

Saúl Díaz llegó hace cuatro años al estado sin conocerlo, pero decidido a estudiar Mercadotecnia
Saúl Díaz llegó hace cuatro años al estado sin conocerlo, pero decidido a estudiar MercadotecniaCréditos: Especial
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Monterrey.- Hace cuatro años, Saúl Díaz, originario del Estado de México, llegó a Nuevo León sin conocer la entidad, decidido a estudiar Mercadotecnia en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Este lunes inició su noveno y último semestre de carrera.

A sus 22 años, el estudiante de la Facultad de Ciencias de la Comunicación aseguró que aquella decisión de dejar su hogar para mudarse a Monterrey, llena de incertidumbre en un principio, terminó por convertirse en una de las más importantes y acertadas de su vida.

"Han sido cuatro años de mucho aprendizaje. Llegué sin prácticamente conocer la ciudad, no sabía realmente todo lo que me esperaba y creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado", compartió.

En entrevista para ABC Noticias, Saúl relató que, aunque contaba con el respaldo de su madre, decidió trabajar para ayudar con sus gastos. Y, aunque destacó que combinarlo con el estudio no fue sencillo, aseguró que la flexibilidad de los trabajos y de la Universidad le permitió organizarse para cumplir con sus responsabilidades.

"Empecé a trabajar de mesero, bartender y demás. Poco a poco me fui metiendo a trabajos que tenían que ver con la carrera y hoy, antes de terminarla, ya tengo un trabajo estable en el que me gusta lo que hago y lo hago desde casa", relató.

Actualmente, destina entre 8 mil y 10 mil pesos mensuales para cubrir renta, alimentación y otros gastos. Mientras que, cuando llegó a Monterrey en 2022, gastaba aproximadamente 7 mil pesos al mes en total, al compartir vivienda con un compañero.

Recordó que el primer día de clases en el Campus Mederos fue extraño, pues la mayoría de sus compañeros ya se conocían desde secundaria o preparatoria, mientras que los estudiantes foráneos comenzaban de cero.

"Todos los foráneos estábamos un poco más alejados de los que ya se conocían, pero poco a poco empezamos a acercarnos y a hacer amistades", recordó.

A unos meses de graduarse, reconoció que siente emoción por la nueva etapa profesional, aunque también nostalgia por dejar atrás la vida universitaria.

"La verdad me siento muy emocionado y muy feliz. No sé en qué momento pasaron cuatro años. Soy una persona totalmente diferente a la que era cuando llegué. También da nostalgia porque te acostumbras a la rutina, a tus amigos y a la universidad", expresó.

Para él, el mayor desafío de ser estudiante foráneo ha sido la distancia con su familia y perderse fechas importantes.

Asimismo, aseguró que lo que más extraña de su lugar de origen es la comida preparada por su mamá y su abuela. Aun así, intenta visitarlos durante los periodos vacacionales.

Al recordar al joven que llegó a Monterrey hace cuatro años, Saúl señaló que le enviaría un mensaje de perseverancia:

"Le diría que todo ha valido la pena, que no se rinda. Va a haber momentos muy difíciles en los que va a querer tirar todo, pero solamente es aguantar y seguir adelante porque al final todo vale la pena".

Tras concluir sus estudios en diciembre, planea permanecer en Nuevo León para continuar desarrollándose profesionalmente, convencido de que el estado le ofrece mayores oportunidades laborales.

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