Monterrey.- Cada mañana, mientras miles de personas comienzan su jornada revisando las noticias desde un teléfono celular, todavía hay quienes recorren las calles para entregar el periódico impreso. Aunque la tecnología ha transformado la manera de informarse, el oficio del repartidor continúa vigente gracias a personas que mantienen viva una labor con más de dos siglos de historia.
Una de ellas es Oraida Ortiz Ruiz, quien desde hace ocho años reparte periódicos en un crucero de Monterrey. Para ella, el trabajo no consiste únicamente en entregar un ejemplar, sino en ofrecer un servicio a quienes pasan por su punto. Saludar con una sonrisa y procurar que el periódico llegue limpio forma parte de su rutina diaria.
“Hay que hacerlo con gusto. Todos los problemas, lo que sea, se queda allá. Y aquí es eso, yo me siento bien, me siento a gusto con lo que hago”, afirmó Oraida, quien explicó que busca mantener una buena actitud con cada automovilista y peatón, pues considera que muchas veces es la primera persona que saluda a quienes salen rumbo al trabajo.
Contrario a la idea de que el periódico impreso ha dejado de interesar, la repartidora asegura que en el punto donde trabaja todavía existe una buena respuesta. “Yo nunca batallo”, comentó al señalar que incluso algunos conductores bajan de sus vehículos para recoger un ejemplar antes de continuar su camino.
El historiador Óscar Tamez explicó que este oficio nació prácticamente al mismo tiempo que el periodismo. Recordó que las primeras noticias se colocaban en plazas y espacios públicos y que, ante la falta de lectores, algunas personas comenzaron a leerlas en voz alta para difundir la información.
“Ante la falta de lectores empiezan ellos mismos o contratan a quienes leyeran las notas”, señaló Tamez. Con el tiempo, esta práctica evolucionó hacia la distribución de periódicos a domicilio.
Tamez recordó que este año se cumplen 200 años de la publicación del primer periódico en Nuevo León, hecho que también marcó el inicio de la distribución de ejemplares en el estado.
Sin embargo, la llegada de la radio, televisión, internet y redes sociales modificó profundamente este oficio. El historiador considera que los repartidores y voceadores son “oficios en proceso de extinción”, aunque todavía sobreviven gracias a quienes prefieren informarse en papel.
Incluso resumió esta transformación con una frase: “El repartidor hoy lo podríamos decir que los nuevos repartidores de periódicos se llama WhatsApp”.
Mientras el mundo digital continúa cambiando la forma de consumir noticias, personas como Oraida siguen demostrando que detrás de cada periódico existe alguien que busca entregar mucho más que información. “Hay que hacerlo con gusto”, repite cada mañana, manteniendo vivo un oficio que aún forma parte de la historia cotidiana de Nuevo León.
