Sinaloa.- La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desplegó mil 600 elementos del Ejército Mexicano, incluidos 90 integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales, en Sinaloa tras el ataque armado contra los diputados de Movimiento Ciudadano Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda en Culiacán, así como la desaparición de 10 ingenieros en Concordia.
Según la Sedena, el operativo forma parte de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y busca reforzar la presencia federal en la entidad, coordinándose con autoridades estatales y municipales para patrullajes, disuasión del delito y prevención de actividades ilícitas.
Los militares llegaron vía aérea desde distintos puntos del país en cuatro aeronaves de transporte pesado de la Fuerza Aérea Mexicana, desplegándose en Culiacán y Mazatlán.
Sedena detalló que el refuerzo se suma a las labores de la III Región Militar y la 9/a Zona Militar.
El ataque contra los legisladores ocurrió el miércoles, en las cercanías del Congreso estatal.
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Montoya Ojeda perdió un ojo y Torres Félix fue sometido a cirugía cerebral, permaneciendo en estado delicado, pero estable.
PRESIDENTA IRÁ EN LAS PRÓXIMAS SEMANAS
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró ayer que el Gabinete de Seguridad federal ya “atiende” el ataque armado contra los legisladores y afirmó que existe coordinación con el Gobierno estatal para esclarecer los hechos.
Indicó que ya se registraron arrestos relacionados con el ataque y que las autoridades continúan las investigaciones.
Sheinbaum adelantó que realizará una visita a Sinaloa en las próximas semanas junto con integrantes del Gabinete de Seguridad.
En otros hechos, detienen al maquinista principal del Tren Interoceánico tras descarrilamiento en Oaxaca
El pasado 27 de enero, autoridades federales detuvieron en Chiapas a Felipe de Jesús “N”, identificado como el maquinista principal del Tren Interoceánico, tras el descarrilamiento ocurrido en diciembre en el Istmo de Tehuantepec.
La Fiscalía General de la República determinó que la causa principal del siniestro fue el exceso de velocidad.
Según el peritaje, el convoy circulaba a 65 kilómetros por hora en una curva cuyo límite era de 50.
El detenido enfrenta cargos por homicidio y lesiones culposas, luego de confirmarse que el sistema de frenado funcionaba correctamente antes del accidente.
