Ciudad de México.- En medio de la crisis diplomática generada por la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, el Senado de la República pospuso de manera indefinida la aprobación para el ingreso de militares estadounidenses a territorio mexicano. La Comisión de Marina, encabezada por Carlos Lomelí, suspendió la reunión extraordinaria programada para este lunes, donde se preveía discutir la autorización para que fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos capacitaran a elementos mexicanos en diversas bases del país.
La decisión de frenar estos permisos ocurre como respuesta directa a las acciones militares de Estados Unidos el pasado fin de semana. Según el orden del día, los senadores debían votar el dictamen que permitiría la entrada de personal de los Navy SEALs y del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales para participar en el evento “Mejorar la Capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales”. Dichas actividades estaban planeadas para iniciar el 19 de enero en instalaciones estratégicas de Donato Guerra, Estado de México, así como en Champotón y Ciudad del Carmen, en el estado de Campeche.
Asimismo, quedó en el aire la salida de elementos de la Armada de México hacia la base de Camp Shelby, en Mississippi, donde se tenía previsto aumentar la capacidad operacional de la Unidad de Operaciones Especiales entre enero y marzo de 2026. El secretario técnico de la comisión oficializó la suspensión mediante un documento dirigido a la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, sin que hasta el momento se haya fijado una nueva fecha para retomar la discusión de estos dictámenes de cooperación militar bilateral.
Este aplazamiento legislativo se alinea con la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien manifestó su rechazo a la intervención militar de Estados Unidos en Sudamérica. El sábado pasado, el Senado mexicano ya se había pronunciado en contra de las acciones de Washington, en defensa de la soberanía regional. Con la cancelación del periodo extraordinario que estaba planteado para el 13 de enero, la relación de seguridad entre ambos países entra en una fase de incertidumbre mientras se evalúan las consecuencias de la política exterior de Donald Trump.
