Papá cambia su identidad de género para no cumplir con pensión alimentaria en Durango

La afectada, identificada como Gloria Valentina Méndez Arámbula, pide ayuda para terminar con este proceso legal que ya tiene varios años.

El caso de Cristian Jafet Montenegro Chairez ha tomado notoriedad en Durango tras darse a conocer que cambió su identidad de género para no cumplir con pensión alimentaria
El caso de Cristian Jafet Montenegro Chairez ha tomado notoriedad en Durango tras darse a conocer que cambió su identidad de género para no cumplir con pensión alimentariaCréditos: Redes sociales
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Durango. -  El caso de Cristian Jafet Montenegro Chairez ha cobrado relevancia en los medios nacionales, especialmente de Durango, luego de que se diera a conocer que cambió su identidad de género para no cumplir con pensión alimentaria.

La información fue dada a conocer por el medio digital La Jornada, quien entrevistó a la psicóloga Gloria Valentina Méndez Arámbula, ex pareja del polémico abogado.

“Tengo mi vida judicializada. Todos los procesos que él mete se desarrollan rápidamente, mientras mis denuncias por violencia familiar no prosperan ni avanzan”, dijo la afectada al medio antes citado.

De acuerdo a Gloria, las estrategias legaloides de su ex pareja para perjudicarla a ella y a su hija menor, de cuatro años de edad, llegaron al límite cuando en una de las decenas de audiencias, él solicitó ser atendido con “perspectiva de género”.

“Cuando pido al juez perspectiva de género por ser víctima, Cristian dice que él también es mujer y solicita la perspectiva de género mostrando su nueva acta de nacimiento donde dice que es de sexo femenino. Jaime Romero Maldonado, juez décimo cuarto de control y juicio oral, se quedó en silencio. No supo qué hacer. Lo dejó como si Cristian fuera mujer y a mí me vinculó a proceso por el supuesto delito de ‘sustracción de menores’, sin que hubiera una investigación de mi persona. Se supone que un proceso jurídico es para llegar a la verdad, pero no es así”, dijo a La Jornada.

La afectada acusa que esta historia de pelea legal se ha extendido por más de cuatro años.

El infierno que enfrenta Gloria Valentina

Gloria cuenta que conoció a su agresor en 2017 pero fue hasta 2019 cuando comenzaron una relación. En 2020 empezaron un concubinato, y los problemas de violencia se agudizaron.

 “Bajo la promesa de que no habría más agresiones, seguí la relación con él; además, en febrero de 2021 me di cuenta de que estaba embarazada y tuve varios desafíos de salud que solventar”, contó la mujer.

Gloria acusa que Cristian se negó a cuidarla mientras ella estaba embarazada, además, se volvió más celoso y tuvo comportamientos inadecuados.

 “También descubrí que buscaba a mis pacientes para mantener relaciones sexuales con ellos o para hablar mal de mí.

“Tenía el deseo de construir una familia, creyendo que él sanaría, pero no fue así. Todo empeoró. Su conducta voluble también. Me dijo que estaba inyectándose anabólicos y/o ciclos de esteroides para el ejercicio. Comencé a notar que tenía botes llenos de inyecciones por toda la casa y que dejaba las agujas usadas en cualquier lugar. Tenía cambios bruscos de carácter y se ponía cada vez más agresivo”.

Luego él comenzó a chantajearla con desmayos simulados y amenazas de suicidarse, ya que afirmaba que estaba enfermo del corazón.

Pese a lo anterior, Gloria Valentina se casó con Cristian el 18 de junio de 2021. Ella asumió los gastos de su embarazo y los de la boda, registrada en el acta de matrimonio 00401.

Gloria refiere que su expareja nunca mostró interés por su hija e incluso tuvo actitudes que a ella le dieron miedo.

 “Durante la noche, mientras nuestra bebé lloraba observé que le tapaba la boca, acción que le reclamé. Me dio miedo de dormir y que decidiera hacerle daño a mi bebé”.

Después de ese episodio, a las 6 de la mañana del 28 de octubre de 2021, él se fue al gimnasio y le mandó una serie de mensajes agresivos.

 “Me decía que la niña no era de él y de regreso, aproximadamente a las 8 horas, estaba golpeando la puerta de la calle hasta que rompió la chapa y dejó un hueco en la puerta. La pateaba diciendo que se quería llevar la carreola que había comprado porque la niña no era de él y me gritaba ‘puta’”.

Actualmente la disputa legal sigue y Gloria pide ayuda para que el sistema de justicia la proteja, en lugar de señalarla.

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