Ciudad de México.- El actual brote de sarampión en México ha escalado al terreno de la responsabilidad política. Zoé Robledo, director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), atribuyó la vulnerabilidad actual de la población a las "omisiones sistemáticas" cometidas durante los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Según el funcionario, durante estas administraciones no se garantizó la aplicación de la segunda dosis clave contra el virus, dejando brechas de inmunidad que hoy pasan factura.
El origen del rezago
Durante su intervención, Robledo fue enfático al cuestionar los esquemas de vacunación del pasado. “¿En qué gobierno se debió haber puesto esta segunda dosis?”, lanzó como pregunta retórica, señalando que la falta de seguimiento en los refuerzos infantiles generó una generación de jóvenes y adultos susceptibles al contagio. Esta postura surge en un contexto donde el sarampión —una de las enfermedades más contagiosas conocidas— ha vuelto a registrar casos en entidades como Nuevo León.
Nuevo esquema y prevención
A pesar de las críticas a la herencia recibida, el titular del IMSS defendió que desde el año 2021 se implementó un nuevo esquema nacional de vacunación diseñado para corregir estos errores y ampliar la cobertura. Sin embargo, la persistencia del brote ha obligado a las autoridades actuales a intensificar las campañas de "barrido" y búsqueda intencionada de casos.
La discusión impulsada por Robledo abre un debate necesario sobre la continuidad de las políticas de salud pública y la urgencia de despolitizar la prevención. Mientras se deslindan responsabilidades, la prioridad del sector salud sigue siendo la aplicación inmediata de biológicos para frenar la cadena de transmisión en los grupos de mayor riesgo.
