Sinaloa.- La confrontación armada entre las dos principales facciones del Cártel de Sinaloa, desatada a finales de 2024, ha sumido al estado en una crisis de desapariciones forzadas sin precedentes. Según registros oficiales, entre 2024 y lo que va de 2025, se han contabilizado 2,915 personas desaparecidas, una cifra que refleja el uso de este delito como herramienta de terror y control territorial por parte de los grupos delictivos.
En el corazón de Culiacán, una galería de más de 200 rostros en las jardineras cercanas a la Catedral busca visibilizar el dolor de las familias. El ombudsman estatal, Oscar Loza Ochoa, advirtió que la violencia de los últimos 17 meses ha profundizado la vulnerabilidad de jóvenes y activistas, citando el caso de la buscadora María de los Ángeles Valenzuela en Mazatlán.
“La intención de este delito es dejar huella de la crueldad de la que son capaces y sembrar dudas sobre el destino de las víctimas”, explicó Isaac Guevara Martínez, especialista de la UAS.
Por su parte, la fiscal General del Estado, Claudia Zulema Sánchez Kondo, informó que de las denuncias formales se ha logrado localizar a 1,242 personas con vida y 233 sin constantes signos vitales. Sin embargo, el puerto de Mazatlán se ha convertido en un punto crítico de "daño colateral", donde las desapariciones de turistas y empresarios han escalado de 409 casos en 2024 a 597 en 2025.
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El hecho más reciente ocurrió el pasado 3 de febrero, cuando una familia de turistas del Estado de México fue interceptada en la zona de Sábalos-Cerritos. Aunque el Ejército logró rescatar a una mujer y a su hija de 9 años, el paradero del padre y tres familiares más sigue siendo una incógnita, evidenciando que la inseguridad en Sinaloa ha traspasado las fronteras del conflicto criminal para impactar directamente en la sociedad civil y el sector turístico.
