Ciudad de México.- La salida de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos, formalizada este 13 de febrero de 2026, no solo dejó vacía una oficina en la Secretaría de Educación Pública (SEP), sino que encendió un intenso debate en el Senado de la República. La destitución, que el propio Arriaga ha calificado de "ilegal", ha unido a la oposición en la crítica técnica, mientras que en el oficialismo ha generado fricciones por las formas del procedimiento.
Oposición celebra la salida, pero exige cuentas
Para el bloque opositor, la remoción de Arriaga era una deuda pendiente. El coordinador del PAN, Ricardo Anaya, fue tajante al señalar que su gestión dejó un daño académico que tardará años en revertirse. Anaya centró su crítica en dos puntos clave:
Carga ideológica: El uso de los libros de texto para promover visiones políticas.
Rezago en ciencias: La polémica eliminación del libro de matemáticas en primaria, un movimiento que calificó de "error garrafal".
Por su parte, el coordinador del PRI, Manuel Añorve, anunció que solicitará la comparecencia del titular de la SEP, Mario Delgado. El objetivo es que explique el "desastre administrativo" y la falta de estabilidad en la dependencia.
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División en Morena: El reclamo de Noroña
Incluso dentro del movimiento de la llamada Cuarta Transformación, la forma en que se ejecutó el despido causó malestar. El senador Gerardo Fernández Noroña calificó el trato hacia Arriaga como "incorrecto e injusto", señalando que la falta de sensibilidad en el relevo administrativo ha generado inconformidades internas.
La postura oficial y la "resistencia" de Arriaga
La SEP justificó el cambio como parte de una reestructuración interna y aseguró que se le ofrecieron alternativas laborales a Arriaga, las cuales fueron rechazadas. En contraste, el exfuncionario se ha declarado "director legítimo", denunciando intentos de desalojo forzoso e iniciando una jornada de resistencia.
A pesar del caos administrativo, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó los contenidos educativos actuales y aseguró que, aunque el director se vaya, los libros de texto vigentes no sufrirán modificaciones inmediatas. El episodio cierra un ciclo de gestión marcado por la confrontación y abre una etapa de incertidumbre sobre quién tomará las riendas de los materiales que forman a millones de niños mexicanos.
