Ciudad de México.- México y Estados Unidos inician esta semana la primera ronda formal de conversaciones para revisar el T-MEC, un proceso clave para redefinir las reglas comerciales en América del Norte.
El Gobierno mexicano llega a la negociación con una posición relevante al consolidarse como el principal socio comercial y exportador hacia el mercado estadounidense.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha señalado que México debe adaptarse a los cambios en el mayor mercado del mundo, aprovechando que actualmente es uno de los países con menores aranceles dentro del bloque.
La agenda mexicana, respaldada por la presidenta Claudia Sheinbaum, buscará eliminar los aranceles al acero y al aluminio impuestos por Washington, además de impulsar arancel cero para los vehículos fabricados en México o, al menos, condiciones equivalentes a las otorgadas a competidores de Europa y Corea del Sur.
Entre los ejes estratégicos de esta primera ronda destaca la intención de reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia para impulsar una mayor producción dentro de América del Norte.
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También se buscará fortalecer las reglas de origen para incentivar la integración regional y asegurar la continuidad de las cadenas de suministro ante la inestabilidad geopolítica global.
Las conversaciones comienzan en un contexto de incertidumbre para el sector empresarial, pues EU y Canadá representan cerca del 63 por ciento del comercio de México con el mundo, con un valor de 836 mil 500 millones de dólares, de los cuales 802 mil millones son de intercambio con el país vecino.
