Ciudad de México.— La vocera del partido Más Madrid, Manuela Bergerot, envió una carta formal a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, con el objetivo de ofrecer disculpas por las acciones y declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante su reciente estancia en territorio mexicano.
En el documento, la representante de la principal fuerza de oposición en Madrid calificó como un "ridículo" la gestión de la gira realizada por Díaz Ayuso, la cual fue interrumpida el pasado viernes.
Bergerot señaló que, desde su perspectiva, la mandataria autonómica utiliza los viajes internacionales financiados con recursos públicos para promover agendas ideológicas personales o intereses privados, careciendo de un impacto diplomático real en los países visitados.
La carta menciona que la agenda de la presidenta madrileña en México se limitó a encuentros con actores políticos afines y la obtención de reconocimientos que, según la oposición, fueron gestionados mediante patrocinios institucionales.
Específicamente, se hizo referencia a una presea otorgada en Aguascalientes, la cual habría tenido un costo de gestión para el erario madrileño.
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Uno de los puntos centrales de la misiva es el rechazo a las declaraciones de Díaz Ayuso sobre la historia común entre España y México.
Bergerot afirmó que las posturas de la presidenta madrileña demuestran una visión que no representa a la mayoría de la sociedad de Madrid, la cual mantiene un vínculo de afecto y gratitud hacia México por la acogida de exiliados durante la época del franquismo.
La vocera subrayó que México es una nación soberana que merece una relación bilateral basada en la igualdad y el respeto mutuo, distanciándose de la narrativa que calificó como "imperialista" y "rancia".
Asimismo, lamentó que la actitud de Díaz Ayuso pudiera interpretarse como un intento de obstaculizar los esfuerzos del Gobierno de España por mejorar los lazos diplomáticos con la administración de Sheinbaum.
Cancelación del viaje
Isabel Díaz Ayuso suspendió su gira de diez días argumentando un presunto "boicot" por parte del Gobierno de México.
Sin embargo, esta versión fue desmentida tanto por las autoridades mexicanas como por los organizadores del Festival de Cine Iberoamericano. Estos últimos aclararon que la decisión de no invitar a la mandataria fue propia, con el fin de evitar la politización del evento cultural.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también se pronunció sobre el incidente durante un acto en Andalucía, donde manifestó su respaldo al pueblo mexicano y lamentó el papel desempeñado por la derecha española en el exterior.
