Elección de 2027: INE enfrenta el reto electoral más complejo de su historia

Con más de 19,600 cargos en juego a lo largo del país, los comicios intermedios desataron un choque presupuestal entre el INE y el Gobierno Federal.

El próximo año se renovarán en México las 500 diputaciones federales, 1,098 diputaciones locales y 17 gubernaturas, entre ellas la de Nuevo León.
El próximo año se renovarán en México las 500 diputaciones federales, 1,098 diputaciones locales y 17 gubernaturas, entre ellas la de Nuevo León.Créditos: Especial
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Ciudad de México.- El Instituto Nacional Electoral (INE) calcula que necesitará instalar más de 176 mil casillas y capacitar a 2.5 millones de ciudadanos como funcionarios de mesa para atender a una lista nominal que superará los 102 millones de personas, cifras que rebasan los registros de la elección presidencial de 2024.

El proceso renovará de forma simultánea los 500 escaños de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, 1,098 diputaciones locales y más de 18 mil posiciones en ayuntamientos y alcaldías, en las 32 entidades del país.

"En 2027 viviremos una elección intermedia como ninguna otra", señaló la consejera electoral Norma Irene de la Cruz.

La concurrencia de comicios federales y locales representa un reto operativo por sí sola: cada votante recibirá varias boletas distintas el 6 de junio, según el cargo y la entidad que le corresponda, y coordinar el voto en 32 entidades bajo un solo calendario exige capacidad logística sin precedente.

El Congreso había contemplado inicialmente hacer coincidir esta elección con la segunda fase de la elección judicial, pero decidió posponer esos comicios a junio de 2028, lo que simplificó la operación sin eliminar su complejidad.

Falta, además, una ley que sancione el uso no declarado de inteligencia artificial generativa en campañas: audios y videos falsos, o cuentas automatizadas de desinformación, para los que México llega a 2027 sin un marco regulatorio que dé certeza a la autoridad.

Dinero en disputa

El tamaño de la elección se tradujo, primero, en un conflicto de cifras. El INE aprobó un anteproyecto de presupuesto por 36,119 millones de pesos para 2027, que no incluye el financiamiento a partidos políticos.

La cifra se divide en tres bolsas: 14,036 millones para la operación ordinaria del instituto, 17,395 millones para organizar la elección federal e intermedia, y 4,687 millones de fondo precautorio para eventuales consultas ciudadanas.

El Gobierno federal calificó el monto de excesivo. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo, el pasado 5 de agosto, que una elección intermedia "no puede ni debe costar" miles de millones de pesos más que la elección presidencial de 2024, y llamó al INE a aplicar criterios de austeridad.

La Cámara de Diputados perfila un recorte de 10 mil a 15 mil millones de pesos sobre lo solicitado. El INE defendió su proyecto con variables que, argumenta, no eran comparables en 2024: la inflación acumulada, el encarecimiento del papel y los insumos de seguridad para las boletas, y la logística de coordinar la jornada en 32 entidades con distintas combinaciones de cargos locales y federales.

El instituto propuso además, en enero de 2026, un paquete de 241 medidas para la reforma electoral, entre ellas un piso presupuestal mínimo indexado al Producto Interno Bruto, con el que buscaría blindarse de recortes políticos año con año.

Riesgo criminal

El crimen organizado puede incidir en la elección de varias formas: coacción a funcionarios de casilla, financiamiento ilícito de campañas o veto directo a candidaturas que no se alinean a sus intereses locales.

El exconsejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, acusó a la autoridad federal de haber postergado su responsabilidad de frenar esa intromisión, y exigió la publicación de un mapa de riesgo electoral que identifique los municipios bajo mayor presión del narcotráfico.

El INE, bajo la presidencia de Guadalupe Taddei, creó una Comisión Especial que coordina con el Gabinete de Seguridad, la Fiscalía General de la República, el Centro Nacional de Inteligencia y la Unidad de Inteligencia Financiera para cruzar las listas de precandidatos con bases de datos de antecedentes penales y financieros.

Pero el propio instituto ha sido explícito sobre el límite de esa herramienta: no es un órgano de investigación criminal ni una fiscalía, por lo que no puede revocar registros por sospechas de inteligencia ni declarar públicamente vínculos delictivos.

El resultado de esos cruces se entrega en privado a las dirigencias partidistas, que son quienes finalmente deciden si sostienen o retiran una candidatura.

"El INE no es fiscalía; los datos de riesgo serán entregados a los partidos y corresponderá a ellos la responsabilidad de mantener o retirar candidaturas", declaró Taddei.

Soberanía frente a EU

En mayo de 2026, el Congreso de la Unión aprobó una adición al artículo 41 constitucional que establece como nueva causal de nulidad de una elección el que se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera en los resultados.

La reforma coincidió con el rechazo del Gobierno mexicano a que agencias de inteligencia o el Departamento de Justicia de Estados Unidos influyan en la contienda de 2027 mediante filtraciones o señalamientos contra funcionarios y candidatos mexicanos, como ocurrió con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

"No vamos a permitir que el Departamento de Justicia de Estados Unidos se convierta en el elector en nuestro país", sostuvo la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina.

Hacia el interior, el oficialismo enfrenta otro tipo de fricción: la reforma para eliminar las candidaturas plurinominales y recortar el financiamiento a partidos, impulsada por el Ejecutivo y Morena, no logró el respaldo necesario de sus aliados en el Congreso, el PT y el Partido Verde, que se opusieron a perder las listas de representación proporcional de las que depende su presencia legislativa.

Lo que sigue

Las 17 gubernaturas en disputa, entre ellas Nuevo León, Chihuahua y Querétaro, funcionarán como el primer examen territorial para el gobierno de Sheinbaum a la mitad de su sexenio.

Varias de esas contiendas locales, como Sinaloa, Michoacán, Guerrero y Zacatecas, se celebrarán además en estados donde la violencia y la presencia de grupos criminales ya han sido documentadas como un factor de presión sobre candidatos y autoridades municipales.

A la oferta tradicional de partidos se suman dos nuevos competidores, PAZ y Somos México, que deberán obtener al menos 3 por ciento de la votación para conservar su registro.

El proceso electoral arrancará formalmente el próximo 10 de septiembre de 2026. Las campañas correrán entre abril y junio de 2027, hasta la jornada de votaciones del 6 de junio, con las disputas de presupuesto, la coordinación contra el crimen organizado y los límites de la injerencia externa todavía sin resolver.

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