Estado de México.- En medio de la tragedia que terminó con la vida de varias personas de la familia del músico Jonathan Meléndez, hubo una decisión que permitió que un niño de seis años sobreviviera.
Aleyda Romero, de 21 años, se encontraba en la vivienda cuando ocurrió el ataque e indicando al menor de la familia de no salir de su habitación fue el último acto que hizo hasta que pudo ser localizado.
¿Quién era Aleyda Romero?
De acuerdo con la información que ha trascendido sobre el caso, quienes la conocían le decían “Alexis” como muestra de cariño, pero más allá de su trabajo dentro del hogar, Aleyda había desarrollado un vínculo cercano con los integrantes de la familia, particularmente con los niños, a quienes cuidaba y procuraba.
Ese cariño terminó teniendo un papel crucial durante los últimos momentos de su vida.
“No salgas del cuarto”: lo último que le dijo al niño
La joven se encontraba en una habitación junto al menor de seis años cuando comenzó a escuchar lo que ocurría afuera. Al notar que algo no estaba bien, la joven le habría pedido al pequeño que no saliera del cuarto, sin importar lo que escuchara, y que se escondiera.
De acuerdo con la descripción de los hechos difundida por el periodista de investigación Antonio Nieto, quien señaló haber tenido acercamiento con fuentes cercanas al caso, existen indicios que apuntan a que la puerta de la habitación pudo haber quedado asegurada.
Uno de los elementos mencionados es que no se encontraron huellas de pisadas en esa zona, a diferencia de otras áreas del departamento por lo que el niño permaneció ahí y sobrevivió.
Aleyda salió para ayudar a Ana Paula y Sofía
Según la reconstrucción difundida por Nieto, Romero decidió salir de la habitación para intentar ayudar a Ana Paula, quien tenía cuatro meses de embarazo, y a la pequeña Sofía, de apenas tres años. Sin embargo, las tres personas fueron asesinadas durante el ataque.
Familiares piden justica por la joven
A través de declaraciones e imágenes vertidas en redes sociales, familiares de la joven expresaron su profunda consternación e indignación por los hechos.
Entre los testimonios captados, una mujer identificada como su tía externó el dolor que embarga a la familia y subrayó la inocencia de la víctima dentro de la agresión.
“Era una persona trabajadora, muy responsable. No era justo que a su edad le haya pasado esto. Queremos justicia, mi sobrina no merecía morir de esa manera”, declaró entre lágrimas ante los medios.
Ahora, la historia de Alyeda ha comenzado a conocerse a partir de los detalles que han trascendido sobre el caso, pero uno de los aspectos que más ha llamado la atención es precisamente esa última instrucción que le dio al menor: quedarse escondido y no salir, incluso si escuchaba lo que ocurría afuera.
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