2025: Un año marcado por la calidad del aire

La contaminación atmosférica en Nuevo León concentró titulares, posturas oficiales, atención industrial y presión de activistas

Por
Escrito en NEGOCIOS el

"La indolencia y actos de corrupción nos han llevado a una situación que francamente es una calamidad", afirma la activista Liliana Flores Benavides tras hacer un extenso video difundido en sus redes sociales en el que explica la magnitud de la última investigación realizada por The Guardian y Quinto Elemento Lab sobre las industrias que más contaminan el Área Metropolitana de Monterrey.

Dicha información, difundida en diciembre pasado por ambos medios y acompañada con datos sobre las afectaciones por la emanación de metales pesados de las industrias, confiesa en entrevista, la dejan, dice, con “una sensación de desamparo”. Según la analista, en la capital regia hay un “nulo avance” contra el aire sucio.

A principios del año, una investigación de ambos organismos provocó un escándalo de contaminación que involucraba a Zinc Nacional en el municipio de San Nicolás, como responsable de emitir al ambiente plomo, cadmio y arsénico, metales tóxicos y cancerígenos, encontrados en viviendas y escuelas cercanas.

La investigación tuvo consecuencias mediáticas, pero parecen no haber ido más allá, frente a declaraciones inconsistentes entre las autoridades locales, estatales y federales.

A raíz de esto, de la denuncia constante de diferentes activistas, y abanderando los compromisos de la presidenta Claudia Sheinbaum, el gobierno federal anunció la intención de tener un inventario de emisiones por parte de un grupo de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México que dirán, según dijo la mandataria en una de las Mañaneras del Pueblo, “quién contamina, cuánto contamina y en dónde contamina”.

Mientras esto se lleva a cabo, ya que se dijo duraría varios meses, los neoleoneses siguen enfermándose o padeciendo las consecuencias de partículas contaminantes.

“Estamos en una zona metropolitana con una afectación a la salud del 92% de los habitantes, de los casi 6 millones de habitantes que vivimos en Nuevo León, no es un asunto menor, yo lo he venido denominando que es una muerte silenciosa”, apuntó la integrante del Grupo de las Seis.

Su versión, es acompañada por el ecologista y férreo defensor del Parque Fundidora y áreas verdes de la ciudad, Guillermo Martínez Berlanga, quien apunta que se necesita reconocer que “estamos viviendo en una verdadera cámara de gases tóxicos y corrosivos” y es por ello que, aplaude que salgan a la luz esa trágicas verdades relacionadas con la contaminación para que “la gente lo empiece a entender y que cada vez haya más ciudadanos que opinen que ya basta, que no nos pueden estar acostumbrando, entre comillas, a vivir contaminados”.

Semarnat, acciones pendientes
En Nuevo León, uno de los municipios que mayor afectación tiene es San Nicolás pues concentra, según la investigación de The Guardian y Quinto Elemento Lab, cerca del 40% de las emisiones de metales pesados industriales. El municipio alberga plantas de Ternium, Zinc Nacional y varias más.

“La norma 043 tiene más de 33 años y sus parámetros están muy altos. Por eso siempre escuchamos de las industrias decir: ‘estoy dentro de la norma’, porque las normas ya no reflejan la realidad de Monterrey”, reconoce el secretario del Medio Ambiente de Nuevo León, Raúl Lozano.

En medio de los señalamientos por las emisiones contaminantes de las industrias en la capital regia, el 11 de diciembre se inauguró en Monterrey el Centro Regional para la Prevención y Calidad Ambiental (CRPCA).

Se trata de un espacio impulsado por autoridades federales, estatales y el sector industrial para fortalecer las capacidades técnicas de las empresas en materia de cumplimiento normativo, prevención ambiental y adopción de mejores prácticas.

Durante el acto inaugural se firmó un convenio de colaboración entre la Profepa, la Caintra y el Instituto para la Protección Ambiental de Nuevo León (IPA), para acompañar a las empresas en procesos de autorregulación, formación de facilitadores ambientales y mejora de su desempeño ambiental.

El evento fue encabezado por la procuradora federal de Protección al Ambiente, Mariana Boy Tamborrell, y por la subsecretaria de Regulación Ambiental de la Semarnat, Ileana Villalobos.

Se informó que hay identificadas al menos 66 instalaciones industriales prioritarias en la entidad. En una primera etapa, 18 instalaciones afiliadas a Caintra se integraron a un programa de capacitación, con una duración de año y medio, que busca preparar a las compañías para avanzar hacia la certificación del Programa Nacional de Auditoría Ambiental.

La subsecretaria de Regulación Ambiental de la Semarnat, Ileana Villalobos, dijo tras participar en el evento que las normas no están desactualizadas, pues según sus palabras se actualizan cada año.

“La Semarnat siempre tiene, cada año, un programa anual de normalización donde se revisan las normas oficiales mexicanas en las distintas materias que existen en nuestro país, agua, suelo, residuos, emisiones a la atmósfera y desde luego que estamos con un programa ambicioso para modernizar o crear nuevas normas que nos permitan tener una mejor calidad ambiental”, defendió.

Aun así, de acuerdo con datos oficiales de monitoreo, en la Zona Metropolitana de Monterrey el promedio diario de PM2.5, partículas suspendidas microscópicas que se encuentran entre las más nocivas para la salud, se ubican en un promedio de 20 microgramos por metro cúbico, cuando la recomendación internacional es de 5, es decir una cuarta parte, y la norma actual es de 10, es decir, la mitad.

Este tipo de información confirma que el tema del aire sucio, que es atribuible no sólo a las industrias, sino también a la construcción, las pedreras, comercios, e incluso las personas, es un tema pendiente para Nuevo León.