Nuevas generaciones cambian la cara al negocio inmobiliario

El relevo generacional en las decisiones de compra y renta de vivienda obliga al sector a replantear su oferta y relación con estos consumidores

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Las nuevas generaciones no sólo están transformando la forma de trabajar y comprar; también están redefiniendo cómo se habitan las ciudades. 

En Monterrey, uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos del país, este cambio generacional coincide con un momento de ajuste en el sector, marcado por altos precios, escasez de tierra, regulaciones más estrictas y un giro acelerado hacia la vivienda vertical y de renta.

Juan Pablo Abaroa, commercial director MX/Noreste de la consultora  4S Real Estate, dice que “venimos de un año muy complejo; el 2025 empezó relativamente bien, pero al final se contrajo un poco en el tercer y cuarto trimestres”. La desaceleración, explica, no fue fortuita. Se conjugaron una serie de factores estructurales que ya venían acumulándose: “escasez de tierra, alineamientos limitados, altas tasas de interés y regulaciones restrictivas de agua y drenaje que limitan a los proyectos”.

El resultado ha sido un mercado cada vez más excluyente para amplios segmentos de la población. “El pitch de la vivienda se ha ido muy por encima de la capacidad de crédito de la gente y la verdad es que no hay mucha vivienda asequible”, apunta. El desplazamiento de precios es evidente: “prácticamente encontrar producto por debajo de los $6 millones de pesos en la ciudad es bien complicado”.

En Nuevo León, dice, los inventarios se concentran en vivienda de alto valor. El reto, subraya, es incrementarlo y balancearlo.

En el segmento de oficinas, tras la pandemia y varios años de esquemas híbridos y home office, hoy la actividad corporativa es mayormente presencial, lo que ha reactivado la demanda y creado dinamismo, una tendencia que prevé se mantenga.

Los más jóvenes ya no compran como antes
Más allá del ciclo económico y de los retos locales propios del sector, Abaroa identifica un punto de inflexión claro: el cambio de hábitos de las nuevas generaciones. Los más jóvenes ya no persiguen el mismo ideal patrimonial que sus padres. Para muchos de ellos, la renta, movilidad y flexibilidad pesan más que la adquisición de una propiedad.

“No son como los baby boomers, ni siquiera como la Generación X que buscaba su seguridad a través de una propiedad. Muchos no tienen auto, se mueven a través de aplicaciones y están más enfocados en temas de salud, bienestar y sustentabilidad”, explica Abaroa.

De ahí que el reto del sector, dice, es entender a profundidad a esta nueva audiencia y definir con precisión el mercado meta. 

Las nuevas generaciones ya no buscan echar raíces como antes. Son nómadas digitales, rentan, priorizan la cercanía, el tiempo y la calidad de vida, viajan más y, en muchos casos, trabajan para empresas cuya base está en otro estado o incluso en otro país.

Este estilo de vida ha impulsado también esquemas como los departamentos lock-off, propiedades que pueden dividirse en dos o más unidades independientes, permitiendo flexibilidad, inversión y generación de ingresos adicionales al propietario para viajar.

“Ya no puedes hacer copy paste de un producto inmobiliario; depende totalmente del mercado meta, del segmento y de la zona”, expresa. 

Esto implica metrajes más pequeños, amenidades funcionales, espacios de coworking, áreas comunes bien pensadas y ubicaciones estratégicas.

Un ejemplo claro es el Centro de Monterrey, zona que durante años tuvo una perspectiva limitada y que hoy vive una transformación profunda. “Es una zona hipster, joven, de solteros, ejecutivos y nómadas digitales; ahí vive gente local, pero también de otros estados e incluso extranjeros, y muchos proyectos ya están pensándose para ese nicho”, señala.

No ocurre lo mismo en otras áreas como Valle Poniente, San Nicolás o San Pedro, donde el perfil sigue siendo marcadamente familiar. Monterrey, dice Abaroa, es una ciudad diversa en su oferta urbana. Cita el caso de Cumbres, una zona dormitorio donde la mayoría de sus habitantes se desplaza diariamente a otras áreas para trabajar o estudiar.