La discusión sobre las clases sociales en México suele estar ligada a la percepción individual, pero los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) permiten aproximarse a la forma en que se distribuyen los ingresos entre los hogares del país.
Las cifras más recientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) muestran diferencias significativas entre los distintos niveles socioeconómicos. Aunque el INEGI no clasifica oficialmente a las familias como clase baja, media o alta únicamente por su ingreso, diversos análisis basados en la encuesta permiten estimar cuánto perciben los hogares ubicados en cada estrato económico.
¿Qué son las clases sociales según el INEGI?
El INEGI ha explicado que la pertenencia a una clase social no depende exclusivamente del dinero que ingresa a un hogar. También influyen variables relacionadas con el nivel educativo, la ocupación, el patrimonio, las condiciones de vivienda y el acceso a bienes y servicios.
Sin embargo, los ingresos continúan siendo uno de los indicadores más utilizados para aproximar la posición económica de los hogares mexicanos. La ENIGH organiza a la población en deciles, es decir, diez grupos ordenados de menor a mayor ingreso. Esta metodología permite identificar qué tan lejos se encuentran los hogares con menores recursos de aquellos con mayores ingresos.
¿Cuánto gana la clase baja, media y alta en México?
De acuerdo con análisis basados en información del INEGI, los ingresos promedio mensuales por hogar se distribuyen de la siguiente manera:
Clase baja: aproximadamente 11,343 pesos mensuales.
Clase media: alrededor de 22,297 pesos mensuales.
Clase alta: cerca de 77,975 pesos mensuales.
Los datos muestran una diferencia superior a 55 mil pesos mensuales entre los hogares considerados de clase media y aquellos ubicados en la clase alta. Asimismo, el ingreso promedio de los hogares de clase alta es casi siete veces mayor al de los hogares de clase baja.
La clase media sigue siendo uno de los grupos más amplios
Las estimaciones del INEGI sobre estratificación social señalan que la clase media concentra alrededor del 42% de los hogares mexicanos y cerca de 47 millones de personas. Este segmento se caracteriza por contar con ingresos relativamente estables, acceso a educación, vivienda y capacidad de consumo superior a la de los hogares más vulnerables.
No obstante, especialistas advierten que la clase media mexicana presenta altos niveles de vulnerabilidad ante crisis económicas, inflación o pérdida de empleo, debido a que gran parte de sus ingresos se destinan al consumo cotidiano y al pago de servicios.
La desigualdad sigue marcando diferencias
A pesar de una reducción gradual en los indicadores de desigualdad, la distancia entre los hogares con mayores y menores ingresos continúa siendo considerable.
La ENIGH 2024 muestra que el 10% de los hogares con más ingresos recibe más de 236 mil pesos trimestrales, mientras que el 10% con menores recursos percibe menos de 17 mil pesos en el mismo periodo. Esto significa que los hogares más ricos obtienen alrededor de 14 veces más ingresos que los más pobres.
El INEGI también reportó que el coeficiente de Gini, una medida utilizada para evaluar la desigualdad económica, descendió de 0.449 en 2016 a 0.391 en 2024, aunque las brechas entre estratos sociales siguen siendo significativas.
¿En qué gastan más los hogares mexicanos?
Los datos de la ENIGH muestran que la mayor parte del gasto de los hogares mexicanos se concentra en necesidades básicas.
El gasto corriente monetario promedio trimestral alcanzó 47,674 pesos por hogar. Los principales rubros fueron alimentos, bebidas y tabaco, con 17,982 pesos trimestrales; transporte y comunicaciones, con 9,319 pesos; y educación y esparcimiento, con 4,593 pesos.
Estas cifras reflejan que, independientemente del nivel socioeconómico, una parte importante del ingreso familiar continúa destinándose a cubrir gastos esenciales.
Por ello, aunque los ingresos permiten aproximar la ubicación dentro de la estructura social mexicana, el concepto de clase social continúa siendo una combinación de factores económicos y condiciones de vida que van más allá del salario recibido cada mes.
