Debanhi, el drama de miles

Créditos: Especial
Escrito en OPINIÓN el

En Nuevo León, alguna cisterna puede ser el lugar en donde los padres de una víctima de feminicidio encuentren al menos la certeza de enterrar a su hija.

El caso de  la joven Debanhi Escobedo es uno de esos que recordaremos durante décadas por ser representativo de tantas las vulnerabilidades que enfrentan la niñas, adolescentes y mujeres en nuestro país.

Tenía 18 años cuando fue vista por última vez; tardaron 13 días en localizar su cuerpo en una zona que ya había sido, supuestamente, revisada 4 veces por las autoridades.

 Eran cerca de las 5 de la mañana cuando se bajó del taxi en que viajaba porque el taxista la acosó. Una numeralia de terror.

¿Qué tan fuerte habrá sido el peligro que percibió si se quedaba en ese vehículo para preferir la solitaria carretera a Nuevo Laredo de madrugada? Debanhi ya no regresó al cuarto que su papá, en un video desolador, explica que dejó desordenado, como suelen hacer las personas jóvenes que descartan pendientes tan nimios porque están concentradas en descubrir la vida que les queda por delante. Debería.

Es una tragedia prototípica porque reúne muchos de los frentes en los que combate la lucha feminista y que explican el crecimiento de esta causa en los años recientes. Preciso cinco de ellos:

1-  El pacto patriarcal. Tan pronto se supo sobre su desaparición, empezaron a pesar culpas sobre las amigas que la “abandonaron” luego de una fiesta. Curiosamente, en esas voces de hombres y mujeres no cabía condena a quien la pudiera haber privado de su libertad.

2- La revictimización. Juicios sobre qué hacía a esas horas fuera de su casa, si se había pasado de copas o consumido alguna otra sustancia abundaron en las redes sociales.

3- Un expediente más. Nuevo León acumula 327 reportes de mujeres desaparecidas en lo que va del año; 33 de ellas aún no aparecen y durante la búsqueda de Debanhi fueron localizadas otras 5 cuyas historias no se viralizaron; 4 de ellas eran menores. Parece que sin escándalo no se activa la autoridad.

4- La indiferencia. No olvidemos jamás que mientras la familia padecía el calvario de buscar por propia mano a su hija, el gobernador Samuel García se divertía publicando videos en el TikTok de su esposa, con quien normaliza la violencia de género a través de bromas como llamarla “piruja” o el tristemente célebre“me casé contigo pa’mí”

5 - La simulación. Ya evidenciados en la superficialidad, los funcionarios se echan la bolita. Resulta que García, quien anuncia en espectaculares con close up a su cara que si se meten con una mujer, se meten con todo Nuevo León, no conocía detalles del caso hasta este viernes. Su Secretario de Seguridad dijo que eso le toca a la Fiscalía. Y mientras ninguno quiere asumir el costo político de la tardanza y las inconsistencias lógicas en la investigación, las mujeres siguen desapareciendo.

Todo lo anterior tendría que ser mucho más relevante en nuestra conversación que la discusión de sus amigas o la fiesta. Su foto, cubriéndose del aire que hacía volar su falda en medio de la oscuridad nos recordará que la exigencia de justicia debe ser más grande que el miedo que sintió cuando el taxista quiso tocarla. Para ella y para las miles de víctimas de desaparición y feminicidio cuyos nos nombres no han sido tendencia, pero que hoy le faltan a sus familias en un dolor que se extiende para siempre.

Bio:

La autora es Maestra en Desarrollo Humano, integrante de la Generación 2022 del Programa de Liderazgo de Mujeres en la Universidad de Oxford y fundadora de Ola Violeta A.C., desde donde trabaja por el derecho a la conciencia corporal de niñas y mujeres. Su buzón de twitter está disponible en @MaElenaEsparza