El pasado 19 de septiembre se cumplieron 40 años del sismo de 1985 que cambió para siempre a la Ciudad de México, el país y la sociedad. A tal efeméride-conmemoración dedica la Fundación María y Héctor García la exposición colectiva que presenta actualmente: “Memorias del terremoto”.
La muestra es resultado de una convocatoria abierta a la que respondieron 23 autores, todos fotorreporteros, salvo tres, y una institución. En el caso de los fallecidos fueron sus familiares-herederos quienes decidieron la participación y el envío. Se exhiben 57 fotografías, todas copias recientes e impresas digitalmente, algunos periódicos y revistas de época y dos videos realizados exprofeso.
A Marco Antonio Cruz (Puebla, 1957-CDMX, 2022) corresponde la foto que en el imaginario colectivo fijo-marco-representa para siempre el horror de la tragedia: “Edificio Nuevo León, Tlatelolco, 1985”. Y es la imagen que abre la muestra: el inmueble derrumbado cual serpiente emplumada vencida, apareció al día siguiente en la portada de La Jornada y conmocionó al mundo. También influyó en otros autores; tomas como la de Bob Shalkwijk, un mes después, al Multifamiliar Juárez, está en la muestra, es un ejemplo al respecto.
En cambio, la fotografía titulada “Paseo de la Reforma, 2025”, resume el espíritu solidario que nació-floreció ante el dolor y el llanto que ocasionó el sismo de magnitud 8.4. Es autoría de Patricia Salmerón, quien hace unos meses reunió a las tres rescatistas y la persona que auxiliaron en 1985, las situó frente a la fotografía que les hizo Enrique Villaseñor aquel septiembre negro de hace cuatro décadas, cuando se exhibía en una colectiva en las rejas de Chapultepec.
En la imagen de Salmerón, su nombre se omite en la lista de participantes, están las mismas cuatro mujeres que captó Villaseñor, en la de él se ayudan-consuelan-protegen, en la de ella se reencuentran, se abrazan y sonríen. Y sus risas iluminan las salas de la exposición y parecen decirnos-gritar que recordar es vivir, tener memoria. Verónica, Constanza, Elisa y Samantha: su presencia en esta exposición es ejemplo para todos, hay que tender la mano siempre, poner el hombro para ayudar a quien más lo necesite. Muchas gracias por su lección de solidaridad, al mirar sus rostros pienso-veo a todos los que ayudaron entonces.
Entre las fotos de Cruz y Salmerón se pueden ubicar el resto de las imágenes de los demás participantes: las que quizás son las primeras fotos de la tragedia (Jesús Villaseca), una de las dos tomas que hizo al Hotel Regis Pablo Vidales, el falso Cuauhtémoc Cárdenas durante una de las réplicas (Andrés Garay), unos edificios dañados por Chilpancingo (Elsa Medina), los derrumbes por San Antonio (Héctor García, CDMX, 1923-2012) y Balderas (María García, Irapuato, Guanajuato, 1936).
Las imágenes sobre el sismo de 85 y sus devastadores efectos ingresaron muy pronto al circuito del arte; al año siguiente en la Bienal de Fotografía de 1986, uno de los premios fue para Sergio Toledano, cuatro fotos de esa serie ganadora se exhiben ahora en la colectiva. Se incluyen también un par de imágenes de Pablo Ortiz Monasterio y los envíos de Gloria Frausto y Gustavo Durán. En el caso del segundo y tercero de los mencionados no se trata de fotorreporteros propiamente sino de autores del circuito de arte. El último que se cita lo fue hasta la desaparición de Notimex y ahora envió un collage al igual que Frausto, la pieza de ella tiene mucho de exvoto.
Alejandro Sánchez Mociño colaboró con los periódicos y revistas de época que se exhiben, el desaparecido últimas Noticias de Excélsior e Impacto, en uno de estos documentos, el Sol de México, Ulises Castellanos reconoció que es el mismo periódico que tiene el pequeño voceador que él fotografió hace cuatro décadas, aunque esa foto no se incluye en la actual muestra que deja fuera cicatrices urbanas que todavía sangran como el complejo SCOP (Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas).
Antonio Turok, Pedro Valtierra, Jairo Santos, Pedro Tzóntemoc y Gustavo Camacho son otros de los fotorreporteros participantes con imágenes de diversos puntos de la urbe herida por el terremoto. La institución que presta tres fotos, sin identificar la autoría de las mismas, es el Museo Archivo de la Fotografía. Vuelvo a Shalkwijk, otro participante no fotorreportero, y su envío en blanco y negro, una imagen del Regis que recuerda algunas de la icónica serie sobre los mineros de Salgado del año siguiente. En la otra foto, en color, ya mencionada, del holandés, el inmueble caído también parece la talla de una serpiente prehispánica por las formas de los personajes de Carlos Mérida en los murales-relieves que decoraban las escaleras del edificio.
El día del opening algunos de los expositores contaron sus experiencias de ese día y los que siguieron: Villaseca cubría sociales, se quedaba en el periódico revelando durante la madrugada, por la mañana pasaba su pareja para que la llevara a su trabajo, circulaban por Paseo de la Reforma casi llegando a Juárez cuando empezó a temblar; Elsa Medina aún no laboraba para La Jornada, dejó a su hija en la escuela y de regreso a casa empezó a darse cuenta de la magnitud de lo ocurrido e hizo algunas tomas. Frausto trabajaba por Satélite, en el trayecto se detuvo a desayunar en Polanco, donde se enteró de lo ocurrido, empezó a tomar fotos días después.
Pablo Vidales salió de su casa apenas dejó de temblar, empezó a tirar fotos, al llegar al Hotel Regis ya no tenía película, regresó a su domicilio por más rollos, al arribar sus vecinos le informaron que la abuela de uno de ellos estaba en uno de los edificios que se había derrumbado y partió con ellos a ayudar en el rescate. Un acierto de los coordinadores de la muestra, los también fotorreporteros Ángeles Torrejón y Héctor García Sánchez, fue la trascripción de algunos de esos testimonios e incluirlos en la muestra. También se invita al visitante a compartir sus recuerdos, su testimonio.
No se dice en el texto de presentación de la exposición, pero la sede que la alberga es parte importante de la muestra, ya que las obras y objetos que allí se exhiben y resguardan fueron rescatados del inmueble en que se ubicaba Fotopress, la agencia fotográfica de Héctor y María García. Salvamento realizado por María y su hijo Yuri gracias a la solidaridad de un vecino que les prestó su combi para trasladarlos al domicilio particular. El lugar crea la atmósfera perfecta para las imágenes sobre el sismo, ojalá se edite un folleto que registre la muestra, ya que trata de un hecho que fue el último en que los fotorreporteros fueron protagonistas, el avance tecnológico los desplazó de muchos de los acontecimientos posteriores.
“Memorias del Terremoto. A 40 años del sismo de 1985” es una exposición discreta-modesta-sencilla, ejemplifica las carencias en que se trabaja y funciona el lugar, pero estas condiciones precarias no impiden que se sume y enriquezca la memoria histórica de la que forman parte los libros de Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Cristina Pacheco y Fabricio Mejía Madrid con ilustraciones de José Hernández. Así como la película documental “El sueño de Luisa”, protagonizada por Pilar Pellicer.
La Fundación María y Héctor García abrió en 2008, es una institución privada, propiedad de particulares, funciona-opera con recursos humanos y financieros familiares, principalmente, y apoyos ocasionales del gobierno como los son las becas que se le han otorgado en varias ocasiones. La presidenta es María García y el coordinador es Héctor García Sánchez, ambos aportan los fondos para el funcionamiento, este último señala que a 18 años de la apertura el principal logro es tener las puertas abiertas, en tanto que el reto es encontrar las estrategias que permitan el ingreso de recursos para continuar preservando, exhibiendo y divulgando el legado de Héctor y María García.
García Sánchez no lo dice, pero en ese lapso se han realizado algunas publicaciones importantes como la que documenta y registra la colaboración-relación de Héctor García con Luis Buñuel y Alberto Gironella; la edición y presentación de la biografía de María García, y ya con él cómo coordinador, las exposiciones de hace 2 años con las que se celebró el Centenario del nacimiento del tres veces Premio Nacional de Periodismo. También recibió el Premio Nacional de Arte.
Además de la colección permanente, especie de pequeño museo de sitio, se ofrecen a los visitantes muestras temporales como la que aquí se reseña, la consulta de archivo previa cita de los interesados y la venta de fotografías de la autoría de los fotógrafos cuyo nombre lleva la institución, así como libros y catálogos, varios ya agotados y difíciles de conseguir, sobre los mismos autores. Todo se lleva a cabo alternándolo con las labores cotidianas de los familiares involucrados en el funcionamiento y cuentan con una asistente y la ayuda de algunos estudiantes de servicio social.
Ubicada en la Segunda Colonia del Periodista, donde antes vivía puro gremio (el impulsor de los fotoperiodistas Antonio Rodríguez y el caricaturista Carreño eran algunos de los vecinos), en casas de dos niveles que hoy conviven con torres para millennials, la Fundación María y Héctor García tiene como sede una de esas primeras moradas. La entrada es libre, abre al público de lunes a viernes de 10:30 a 15:30 horas y la dirección es Cumbres de Maltrata 581, cerca de Metro Nativitas. “Memorias del Terremoto. A 40 años del Sismo de 1985” permanecerá en exhibición hasta el 15 de noviembre.
