Olvidemos por un momento el estereotipo del joven distraído que sólo vive en redes sociales. Porque cuando se trata de buscar hogar, los millennials y la Generación Z están demostrando que no sólo están conectados, sino que están reformando —y exigiendo— una transformación en el sector inmobiliario mexicano.
Para ellos quedó atrás la era del letrero en la ventana, las visitas a inmobiliarias o los anuncios impresos. Hoy, el proceso de búsqueda de vivienda se da desde un celular, en Instagram, TikTok y otras plataformas. Esta evolución no es superficial; es un cambio de paradigma.
Las nuevas generaciones quieren inmediatez, transparencia, personalización y, sobre todo, confianza. No basta con listar una propiedad en un portal: hay que mostrarla en video, permitir recorridos virtuales 360°, ofrecer atención inmediata por WhatsApp y estar preparados para responder en tiempo real. La tecnología no sólo agiliza procesos, también nos obliga a entender mejor a los usuarios.
Según datos de Nielsen, el 44% de los consumidores ha sido influenciado por redes sociales al momento de hacer una compra.
Las redes sociales se han convertido en motores de tomas de decisión.
El fenómeno, lejos de ser moda, es una llamada de atención para todos los actores del sector inmobiliario. Si no se adaptan a este nuevo perfil de consumidor, quedarán obsoletos.
Los jóvenes no buscan sólo cuatro paredes, sino un estilo de vida, una historia en la que puedan habitar. ¿Tienen mascota? Quieren espacios pet friendly. ¿Trabajan desde casa? Necesitan lugares funcionales para el home office. ¿Se mueven sin coche? Exigen buena conectividad.
Y no basta con publicar en redes. Se necesita contenido que agregue valor, que eduque e inspire. ¿Qué significa vivir solo por primera vez? ¿Cómo decorar un departamento pequeño? ¿Qué debo saber antes de firmar un contrato de arrendamiento? Estas son preguntas que las marcas inteligentes deben responder para ganarse la confianza de estos nuevos compradores o inquilinos.
Más del 60% de los consumidores responde positivamente a contenido útil y personalizado. La personalización ya no es una ventaja competitiva, es una exigencia básica. El algoritmo lo sabe, el cliente también. ¿Y el sector inmobiliario?
El reto no es sólo digitalizar, sino construir un ecosistema inteligente que mezcle tecnología, datos y cercanía. Aunque todo inicie en línea, la decisión final sigue siendo profundamente emocional y es ahí donde el conocimiento y experiencia del asesor inmobiliario no será reemplazado por la tecnología, aunque sí debe actualizarse y trabajar también en redes sociales o canales digitales.
