Canchas deportivas por todo NL, un legado

“El Mundial pasará, los partidos terminarán y los reflectores se apagarán. Lo que se quede tiene que servirle a la gente todos los días”

Escrito en OPINIÓN el

Esta semana entregamos una nueva cancha deportiva en una primaria de Nuevo León y con esta llegamos a 401 nuevas canchas. Puede parecer algo sencillo, pero no lo es. Cada cancha que se construye dice mucho de cómo se gobierna y de a quién se pone en el centro de las prioridades.

Durante muchos años, el deporte y los espacios públicos fueron vistos como algo secundario. Hoy sabemos que no lo son, son parte de la formación, de la convivencia y también de la prevención. Una cancha bien hecha es un lugar donde niñas y niños pasan más tiempo juntos, aprendiendo a trabajar en equipo, y menos tiempo lejos de oportunidades positivas. Eso, al final, también es seguridad, salud y futuro.

Por eso desde el inicio de esta administración se tomó una decisión clara que fue invertir como nunca antes en espacios deportivos y cumplir lo que se prometió. No porque suene bien, sino porque es lo correcto.

Este esfuerzo no va solo, forma parte de una visión más amplia de obra pública que incluye movilidad, infraestructura educativa, espacios verdes y proyectos estratégicos que están cambiando la forma en que se vive en Nuevo León. Y todo esto cobra todavía más sentido en el momento que estamos por enfrentar.

En 2026, Nuevo León volverá a ser sede de un Mundial. No es cualquier cosa, aquí se jugará el partido número mil en la historia de las Copas del Mundo y eso nos pondrá en los ojos del mundo. Pero recibir un Mundial no se trata solo de estadios o de partidos. Se trata de demostrar que somos un estado preparado, ordenado y con calidad de vida.

Por eso la instrucción ha sido clara, que los proyectos estratégicos estén listos antes de que termine la administración. Que las obras no se queden en planos ni en promesas. Que estén funcionando y que se sientan en la calle, en las escuelas, en el transporte y en los espacios públicos.

Nos queda tiempo, pero no para confiarnos. Nos queda tiempo para acelerar, para cerrar fuerte y para dejar un legado que no dependa de discursos, sino de hechos. Canchas, parques, corredores verdes, Metro y movilidad no son adornos, son la base de un mejor estado.

El Mundial pasará, los partidos terminarán y los reflectores se apagarán. Lo que se quede tiene que servirle a la gente todos los días. De eso se trata este momento y de eso se trata gobernar, trabajar hoy para que Nuevo León siga siendo un estado fuerte, competitivo y con oportunidades para quienes vienen detrás.