La Profepa y la lección que deja con Zinc Nacional

“No se trata únicamente de una sanción administrativa, sino de un mensaje claro: el derecho a un medio ambiente sano está por encima de intereses económicos o de omisiones políticas”.

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La reciente multa millonaria impuesta por el Gobierno federal a la empresa Zinc Nacional, ubicada en el municipio de San Nicolás de los Garza, marca un precedente que Nuevo León no puede ni debe ignorar. No se trata únicamente de una sanción administrativa, sino de un mensaje claro: el derecho a un medio ambiente sano está por encima de intereses económicos o de omisiones políticas.

El antecedente es conocido por la ciudadanía. Durante años, habitantes del área metropolitana de Monterrey denunciaron emisiones contaminantes, polvos tóxicos y afectaciones directas a la salud provenientes de esta planta. Estudios, quejas vecinales y reportes periodísticos dieron cuenta de una contaminación persistente que impactó aire, suelo y calidad de vida, particularmente en colonias cercanas a la empresa.

Sin embargo, pese a la gravedad de estas denuncias, el Gobierno estatal de Nuevo León optó por voltear la mirada hacia otro lado. Lejos de aplicar sanciones ejemplares o exigir una reconversión real de los procesos industriales, las autoridades locales hicieron “ojo de hormiga”, permitiendo que la empresa continuara operando bajo un esquema de tolerancia que resultó costoso para la salud pública y el entorno urbano.

Por ello, resulta necesario reconocer y felicitar a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por haber ejercido sus facultades y aplicar una sanción acorde a la magnitud del daño. Esta acción devuelve algo de confianza en las instituciones y demuestra que la ley sí puede hacerse valer cuando existe voluntad.

Este caso también obliga a una reflexión de fondo: las industrias altamente contaminantes no deben seguir operando dentro del área metropolitana. La solución no pasa por cerrar fuentes de empleo, sino por una reubicación planeada, que considere la protección ambiental, la movilidad urbana y el bienestar social.

El desarrollo económico no puede seguir construyéndose a costa de la salud de la población. Hoy, la multa a Zinc Nacional debe entenderse como una advertencia y una oportunidad para corregir el rumbo.