Dinero y trabajo: nuevos balances

El freelancing, la economía gig y los proyectos por cuenta propia permiten mayor independencia, pero también implican riesgos, pues carecen de seguridad social y generan incertidumbre a largo plazo

Escrito en OPINIÓN el

En México, más de 30 millones de jóvenes enfrentan una realidad laboral marcada por la informalidad, la falta de prestaciones y la búsqueda constante de alternativas para generar ingresos. Aunque una parte importante participa en la Población Económicamente Activa (PEA), muchos se ven obligados a incorporarse a trabajos flexibles o temporales ante el reto de encontrar empleos formales y estables. 

Esta situación ha impulsado a las juventudes a redefinir lo que significa trabajar, priorizando la autonomía, los horarios libres y la diversificación de ingresos como una estrategia para sostenerse en un entorno competitivo y cambiante.

Las nuevas formas de empleo, como el freelancing, la economía gig y los proyectos por cuenta propia, permiten mayor independencia, pero también implican riesgos, pues carecen de seguridad social y generan incertidumbre a largo plazo. 

Frente a ello, la relación de los jóvenes con el dinero se transforma: la estabilidad ya no depende de un solo empleo, sino de la capacidad de gestionar recursos, administrar gastos y desarrollar hábitos financieros que permitan enfrentar imprevistos.

Sin embargo, la educación financiera sigue siendo un reto. Aunque el acceso a servicios bancarios y herramientas digitales ha crecido, una parte importante de las juventudes aún no domina conceptos básicos como el presupuesto, el ahorro o el manejo responsable del crédito. 

Esto genera preocupación por el futuro económico y limita la capacidad de construir proyectos de vida más sólidos.

Para que las juventudes prosperen, especialistas proponen impulsar políticas que fortalezcan el empleo formal, fomenten el emprendimiento y acerquen herramientas educativas desde edades tempranas. Comprender cómo funciona el dinero, cómo planificar gastos y cómo construir metas alcanzables es fundamental para lograr bienestar financiero.

Las generaciones que se proyectan hacia 2026 están formando una cultura laboral más flexible y autónoma. No buscan únicamente estabilidad, sino libertad, crecimiento y control sobre sus decisiones económicas. 

Para que este modelo sea sostenible, es necesario acompañarlo con oportunidades dignas, capacitación continua y sistemas de apoyo que permitan a las juventudes desarrollarse con seguridad, creatividad y visión de futuro.

La pregunta es, ¿este nuevo esquema de cultura laboral beneficia a nuestro país económicamente hablando? ¿Cómo podría el gobierno mexicano apoyar estas nuevas formas laborales?