Entre los avances que ya sirven para edificar el nuevo proyecto de nación y el cambio de régimen que se han impuesto la 4T y la presidenta Claudia Sheinbaum, se cuenta la democratización del poder judicial, el cual se hallaba enquistado en las aguas profundas de los poderes fácticos.
Se avista una limpia en los ministerios públicos, donde es hábito una generalizada corrupción, la revictimización de los afectados, la impunidad para el mejor postor y la emisión desaseada de carpetas de investigación para permitir más tarde la liberación de miembros del crimen organizado, entre otras corruptelas.
Se han emprendido otras modificaciones constitucionales en temas de relevancia como la soberanía, nuevas leyes en materia de amparo, extorsión, guardia nacional, adquisiciones, agua, vivienda, energía, empresas públicas y vapeadores, entre otras.
Para este 2026 ha quedado pendiente la urgente y muy trascendental Reforma Electoral, en la que la presidenta Sheinbaum ha propuesto cambios fundamentales como disminuir el oneroso financiamiento público a los partidos, recortar el presupuesto del INE; arrebatar a los partidos la designación por ‘dedazo’ de sus legisladores de representación plurinominal y entregarlo a los electores; reducir el número de diputados (500) y senadores (128); acabar con la reelección de gobernantes, diputados y senadores, y eliminar el nepotismo electoral y la sucesión de puestos a familiares e incondicionales.
El PRI, por su parte, parece que vivirá en el futuro inmediato sus últimas elecciones. Un sondeo realizado por la encuestadora Enkoll muestra que Alito Moreno, su líder nacional, es el político más repudiado de la nación, con 67% de opiniones negativas.
Además, otra encuesta de Statistical Research Corporation (SRC) revela que el PRI tiene menos del 7% de las preferencias del electorado, por debajo de MC (11.5%), muy detrás del PAN (15.9%) y a años luz de Morena, que se apunta el 46%, sin contar el 5.1% que le aportan sus actuales aliados (PT y PVEM).
La oposición se ha sumergido en un dilema: si se decanta por desaparecer las políticas sociales y por volver al neoliberalismo, se reducirían más sus ya estrechos márgenes de actuación política activa, y se alejaría de los potenciales votantes.
Según Francisco Abundis, de Parametría, el relanzamiento del PAN encierra “un concepto de mercadotecnia política (que) supone que un votante es igual a un consumidor. Sin embargo, un consumidor no se comporta necesariamente como un elector y mucho menos un ciudadano”.
El PAN no ha presentado un plan alternativo de nación, aunque ya prometió que este mes (enero) tendrá listo un programa de gobierno.
De cualquier manera, el panorama político rumbo a las elecciones intermedias de 2027 no se dibuja a favor de la oposición. Una encuesta aparecida en noviembre pasado de Rubrum, revela que de los 17 estados donde habrá comicios el próximo año, Morena encabeza las preferencias electorales en 15. Mientras, el PAN lidera en dos, y nada para Movimiento Ciudadano.
Así iniciamos este 2026.
