¿Revisión o renegociación? El dilema del T-MEC en 2026

El riesgo para México no es sólo legal sino psicológico, pues EU está utilizando amenazas arancelarias externas al acuerdo para forzar una renegociación, cuando lo que corresponde es una revisión

Escrito en OPINIÓN el

En el actual clima geopolítico, la confusión terminológica no es accidental; es una herramienta de negociación. Mientras decenas de comentaristas afirman que en 2026 enfrentaremos una “renegociación” total del T-MEC impulsada por la retórica agresiva de Washington, es imperativo separar el ruido mediático de la estructura legal del tratado.

El Acuerdo de Libre Comercio entre México Estados Unidos y Canadá (T-MEC) incluye la denominada cláusula “Sunset”, que es de supervivencia, no de muerte. 

El Artículo 34.7 establece una “revisión conjunta” en el sexto aniversario de dicho tratado (este año). El objetivo es evaluar el funcionamiento del acuerdo y decidir medidas apropiadas de mejora o adecuación para una mayor eficiencia.

La distinción crucial está en una revisión que busca optimizar lo existente mediante la actuación de la Comisión de Libre Comercio (Capítulo 30) y que permite ejecutarse mediante facultades administrativas. Una renegociación, en cambio, implicaría reabrir algunos o todos los capítulos del tratado a posibles o nuevas negociaciones y ponderar el acceso a mercados y el equilibrio de concesiones (aranceles, cuotas, reglas de origen), lo cual activaría el Artículo 34.4 sobre enmiendas, exigiendo una ratificación legislativa por cada una de las partes firmantes que hoy, en un Congreso estadounidense dividido, no es una garantía para la Casa Blanca.

El riesgo para México no es sólo legal, sino psicológico. Washington está utilizando amenazas arancelarias externas al tratado para forzar una “renegociación de facto” dentro de una “revisión de jure”. Al aceptar la narrativa de que “todo está sobre la mesa”, México podría terminar cediendo en sectores estratégicos sin que EU. ofrezca nada a cambio, rompiendo el principio de reciprocidad que rige cualquier tratado comercial.

Para robustecer el análisis, debemos considerar tres dimensiones que el texto original apenas roza:

La Triangulación Asiática como Moneda de Cambio: EU no viene por el maíz o la energía solamente; viene por China. La presión para que México endurezca sus reglas de origen y mecanismos de monitoreo de inversión extranjera será un eje central. México debe decidir si actúa como bloque norteamericano o como puente global. Sin embargo, hay que considerar que México firmó un Acuerdo de Protección y Promoción Recíproca de Inversiones (APPRI) con China, el cual está obligado a cumplir, y éste da acceso a inversionistas chinos sin más restricciones que las de la Ley de Inversión Extranjera.

El Costo del Incumplimiento Técnico: No basta con “preparar al equipo”. México llega con un historial de paneles perdidos o en apuros (maíz transgénico, reglas de origen automotriz, donde ganamos, pero no se ha implementado la resolución, y energía entre otros). La credibilidad de México como socio que respeta el arbitraje internacional está en un punto débil.

La Judicialización del Comercio: Con la reforma al Poder Judicial, modificaciones a la Ley de Amparo y la desaparición de órganos autónomos, México ha eliminado los “amortiguadores” internos que daban confianza a los inversionistas. En la revisión de 2026, EU argumentará que la falta de certeza jurídica en México es, en sí misma, una barrera técnica al comercio.

Por otra parte, si la inseguridad afecta la cadena de suministro de manera sistemática o si los trámites del SAT discriminan a favor de empresas estatales (como Pemex o CFE), o se vuelven fiscalizadores de operaciones de empresas originarias de países miembros del T-MEC, estos “temas internos” se convierten legalmente en barreras no arancelarias. 

México no puede simplemente decir: “esto es soberanía”, cuando dicha soberanía impacta la competitividad regional acordada en el T-MEC.

El caso del maíz transgénico dejó una lección dolorosa para nuestro país. En los paneles del T-MEC no se gana con retórica soberanista, se gana con evidencia científica, fundamentación legal y datos económicos.

Estrategia de Defensa: Blindar técnicamente las decisiones administrativas.

Estrategia de Ataque: Exigir el cumplimiento de EU en las reglas de origen automotriz y en la protección de los derechos de los trabajadores migrantes, un flanco donde EU también es vulnerable.

México no debe ir la revisión del 2026 a preguntar “¿qué quieres cambiar?”, sino a demostrar que el tratado funciona y que cualquier modificación de fondo requiere una compensación equivalente. El entusiasmo no sustituye a la técnica. Si el equipo negociador llega con argumentos ideológicos a un panel de expertos, el resultado no será una revisión, sino una capitulación gradual.

Para que México no llegue a la revisión de- T-MEC en una postura puramente defensiva (reactiva), debe presentar una “Agenda de Ofensiva” que utilice las propias reglas del acuerdo para presionar a Estados Unidos y Canadá.

Aquí delineamos una posible estrategia de ataque basada en reciprocidad y cumplimiento como ejes centrales:

El Mazo de las Reglas de Origen Automotriz
México ya ganó un panel arbitral sobre este tema en 2023, donde se determinó que EU interpreta las reglas de contenido regional de forma más estricta de lo acordado, perjudicando a la industria mexicana.
 La Ofensiva: México debe condicionar cualquier avance en la revisión a que EU acate formalmente la resolución del panel. Si Washington exige “cumplimiento” en energía, México debe exigir “cumplimiento” en autos. Es nuestra ficha de cambio más valiosa.
Otro elemento sería: El Valor de Contenido Laboral (VCL) es discriminatorio para los productos elaborados en México, pues nuestro país no tiene bajos los salarios de sus trabajadores voluntariamente; de hecho, ha realizado cambios sustantivos en ese sentido. Las condiciones de mercado son esas, y así inició el anterior TLC, y aunque han mejorado aún existe un tramo largo por recorrer. 
Derechos Laborales de los Trabajadores Migrantes (Capítulo 23)
Históricamente, el Capítulo Laboral se ha usado contra México. Sin embargo, este capítulo obliga a las tres partes a proteger a todos los trabajadores, incluidos los migrantes.
La Ofensiva: Presentar quejas formales sobre las condiciones laborales en los sectores agrícolas y de procesamiento de carne en EU (donde abundan trabajadores mexicanos). Si el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida es para México, debe serlo también para los abusos en granjas de Florida o Texas.
El Sector Agrícola: La “Guerra del Tomate” y más allá
EU suele aplicar investigaciones de estacionalidad y medidas “antidumping” por presiones políticas de sus productores locales.
 La Ofensiva: México debe denunciar el uso de subsidios agrícolas estadounidenses que distorsionan los precios regionales. Si EU ataca el veto al maíz transgénico, México puede contraatacar cuestionando los subsidios masivos al agua y fertilizantes en estados del cinturón agrícola de EU que violan el espíritu de competencia justa.
Movilidad de Profesionales (Capítulo 16)
Las listas de profesiones permitidas para visas TN están obsoletas (basadas en el TLCAN de 1994).
 La Ofensiva: México debe exigir la actualización y expansión de las categorías de visas para profesionales mexicanos. Si EU quiere que México sea el centro del nearshoring, necesita facilitar que ingenieros y técnicos mexicanos operen y se capaciten legalmente en toda la región.
Reconocimiento de Normas y Certificaciones
Actualmente, muchas empresas mexicanas enfrentan barreras porque sus certificaciones locales no son reconocidas automáticamente en EU, obligándolas a procesos costosos.
 La Ofensiva: Proponer la homologación automática de estándares industriales. Esto reduce costos para México y pone la carga de la prueba en EU para demostrar por qué un producto certificado en México no sería apto allá.
Comercio Bilateral
México ya es el principal socio comercial de Estados Unidos. Nuestro país es el que más productos importa y también el que más mercancías le vende. Según datos del Bureau of Economic Analysis, las exportaciones de mercancías hacia México equivalen al 14.6% de las exportaciones totales de EU, avanzaron 1.8% en el año. Y para algunos productos, México es por mucho el principal comprador y mercado de consumo.