Economía circular: de la ley a la acción en Nuevo León

Soy Raul Lozano Caballero Secretario de Medio Ambiente en Nuevo León

Escrito en OPINIÓN el

Participé recientemente en un foro internacional sobre experiencias subnacionales en la gestión integral de los residuos electrónicos.

Esa experiencia confirmó algo que en Nuevo León ya no podemos ignorar:
en un estado con fuerte vocación industrial, hablar solo de basura es insuficiente.

Hoy estamos obligados a dejar atrás el modelo de “usar y desechar” y avanzar,
con hechos, hacia una economía circular que responda a los retos ambientales, sociales y productivos de nuestro tiempo.

En este encuentro, junto a especialistas, organismos internacionales y autoridades de otros países, quedó claro que la gestión de residuos —especialmente los electrónicos— es uno de los mayores desafíos de las grandes metrópolis industriales.

Pero también quedó claro algo más importante: Nuevo León ha decidido enfrentar este reto.

Lo hacemos con políticas públicas, con coordinación institucional y con reglas claras, convencidos de que el crecimiento económico no puede seguir separado de la responsabilidad ambiental.

La reciente aprobación de la Ley de Economía Circular a nivel nacional marca un punto de inflexión.

Sus cuatro ejes
trazabilidad,
responsabilidad extendida del productor,
valorización de residuos
y participación social
nos obligan a cambiar la lógica.

Ya no basta con reciclar; hoy es indispensable asumir la responsabilidad ambiental durante todo el ciclo de vida de lo que producimos y consumimos.

Desde la Secretaría de Medio Ambiente
hemos asumido este compromiso como una tarea central.

Creamos la División Ambiental, un modelo inédito que coordina a diez dependencias del estado para combatir la contaminación.

Gracias a este esfuerzo, en solo seis meses hemos clausurado más de 260 tiraderos clandestinos que afectaban la salud, el aire y nuestros ecosistemas.

Uno de los aprendizajes más claros es que el problema no siempre es la falta de voluntad, sino la falta de control.

Por eso, el siguiente gran paso es la trazabilidad:
saber de dónde vienen los residuos, quién los transporta y dónde terminan.

Porque contratar un servicio no exime de la responsabilidad ambiental.

La economía circular no es una moda ni un discurso ambientalista.

Es una necesidad urgente. Nuevo León ha dado pasos firmes, pero el verdadero reto es sostener el esfuerzo y no detenernos.

Porque en materia ambiental, no actuar también tiene consecuencias.

SOY Raúl Lozano Caballero sigueme en
Instagram: @raullozanocaballero