Semana Santa no es solo un período vacacional en el calendario, es uno de esos momentos del año en que, independientemente de las creencias de cada quien, la vida baja un poco la velocidad. La gente sale, convive, descansa, se reencuentra con su familia y en un mundo que nos exige estar conectados y produciendo todo el tiempo, eso tiene un valor que a veces no reconocemos suficiente.
Por eso, desde el gobierno, estas fechas nos importan muchísimo, nos importa que las familias puedan vivir esos días con tranquilidad, que quien quiera ir a la sierra, a un parque o a la playa pueda hacerlo sin sobresaltos y que el descanso sea posible.
Para que eso ocurra, alguien tiene que trabajar mientras los demás descansan, por eso desde la semana pasada están activos todos los protocolos de Protección Civil en destinos turísticos, carreteras, parajes naturales y centros recreativos de Nuevo León. Más de 1,300 elementos, entre rescatistas y personal de auxilio, están desplegados en puntos estratégicos para atender cualquier eventualidad.
Quiero reconocer a ese personal, a quienes dejaron sus propias vacaciones para cuidar las de los demás. Su trabajo no suele aparecer en los titulares cuando todo sale bien, y precisamente eso es lo que buscamos, que no haya nada que reportar porque eso quiere decir que la prevención funcionó.
El director de Protección Civil, Erik Cavazos, encabeza una operación coordinada que monitorea permanentemente la situación en todo el estado. La prioridad es prevenir, atender rápido y garantizar que este período cierre con saldo positivo.
A la ciudadanía le pido lo de siempre, disfruten, descansen, pero háganlo con responsabilidad, respeten las indicaciones de las autoridades, cuiden el entorno natural y conduzcan con precaución, recuerden que la seguridad de estas fechas depende de todos.
Que sea una buena Semana Santa para todas las familias de Nuevo León, se lo merecen.
