Cuidar a la primera infancia es la decisión más importante que puede tomar un gobierno. Uno de los problemas más evidentes que recibió esta administración fue el abandono en la atención a menores.
La falta de servicios médicos oportunos, escuelas en malas condiciones, espacios públicos deteriorados y la ausencia de apoyos para miles de familias habían dejado a las niñas y niños de Nuevo León fuera de la agenda pública.
La pandemia solo agravó esa realidad: profundizó los atrasos en educación, redujo los espacios de convivencia y dejó a muchas familias solas en una de las etapas más importantes del crecimiento de sus hijos.
Y en un estado como Nuevo León, motor industrial y uno de los más competitivos del país, no podíamos seguir permitiendo que el futuro creciera en esas condiciones.
Por eso decidimos cambiar el enfoque: poner a las niñas y niños en el centro de las decisiones del Gobierno y darles, por fin, el lugar que por mucho tiempo no tuvieron en el estado.
Hoy lo vemos en niñas y niños que estudian en escuelas con mejor infraestructura, dignas y mejor equipadas para aprender.
En los 1,344 planteles de tiempo completo y jornada ampliada y la tranquilidad de las familias que hoy cuentan con un respaldo para cubrir uniformes, mochilas, útiles y tenis escolares.
Y lo veremos todavía más cuando la nueva Ley de Educación se traduzca en las aulas con un sistema de futuro y de inclusión, donde nadie se quede atrás por discapacidad, autismo, neurodivergencia o rezago.
Pero el desarrollo infantil no termina en la escuela, también requiere respaldo en casa y en la comunidad.
Bajo esa premisa, regresamos las estancias infantiles y construimos nuevas guarderías que acompañen a madres y padres trabajadores; impulsamos Hambre Cero para garantizar alimentación en los hogares y reconstruimos Capullos en un espacio digno, humano y pensado para los niños.
Y porque la plenitud de cada niña, niño y adolescente también se construye fuera de casa, recuperamos y construimos nuevos parques, renovamos espacios públicos y habilitamos canchas por todo el estado.
Eso es política pública: devolverles lugares para jugar, convivir y crecer. Si hay algo que no admite regateos, es la salud.
Cuando una niña o un niño se enferma, ninguna familia debería tener que elegir entre atenderlo o poner en riesgo su patrimonio.
Por eso hoy Nuevo León cuenta con cobertura universal contra el cáncer infantil y el programa Cuidar tu Salud.
Ambas ofrecen servicios médicos gratuitos, prevención y seguimiento oportuno a las familias. Y eso se refleja en familias que hoy llegan a tiempo a un diagnóstico, reciben tratamiento oportuno y pueden enfocarse en lo más importante: que sus hijos salgan adelante.
Hoy Nuevo León entiende que gobernar también es cuidar. Ese es el nuevo legado: poner primero a los niños para cuidar mejor su presente, pero también para construir un mejor estado para quienes mañana crecerán, formarán una familia y heredarán el Nuevo León que hoy estamos construyendo.
