Inevitable

Escrito en OPINIÓN el

El tiempo se agota, las horas y los días transcurren, lo inevitable habrá de suceder cuando Ruben Rocha Moya y todos los que siguen en esa lista negra que hasta hoy suma 10 funcionarios públicos comparezcan ante la justicia a rendir cuentas por las acusaciones que pesan sobre ellos. No tengo duda que eso sucederá, esta historia viene tejiendose años atrás, los últimos capítulos se escribieron justo cuando ganó la elección para Gobernador de Sinaloa.

Un secreto a voces que él junto con otros gobernadores del pacífico ganaron las elecciones bajo la sospecha de haber pactado con la delincuencia organizada, hechos que fueron confirmados con testimonios que conoció el gran jurado que hoy lo acusa en Nueva York.

Abrazar a unos y perseguir a otros es el pacto criminal al que se ven obligados quienes deciden ganar a toda costa, una vez aceptada la oferta no hay manera de evadirla o incumplirla y quedar a salvo, quienes lo han intentado están en la cárcel o muertos. Tal y como lo retratan las películas de los mafiosos, una vez adentro, no hay escape, ni final feliz.

La traición y la lealtad tiene el mismo precio, plata o plomo es la recompensa para quienes pactan con el crimen organizado aunque tarde o temprano ambos metales terminen fundiéndose, es cuestión de tiempo cuando las circunstancias cambian, los acuerdos tienen la misma suerte.

Una historia sin fin con una trama inagotable en la que solo se invierten los papeles siendo el dinero ilícto el protagonista principal y quienes lo manejan actores de reparto, así sucedió con el villano favorito de quienes ahora defienden con la bandera nacional a Rocha Moya exigiéndo pruebas irrefutables y contundentes, olvidándo que no hace mucho celebraban la condena del ex Secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, al mismo que hicieron responsable de todas las desgracias que el país sufrió durante su sexenio.

De muy poco servirá la soberanía nacional para evitar que Estados Unidos exija y logre la extradición de los hoy acusados por un gran jurado constituido precisamente en la misma corte y jurisdicción que juzga hoy al Mayo Zambada y a los Chapitos, aquella que declaró culpable a García Luna, al Chapo Guzmán y a Caro Quintero entre otros.

Procesados y sentenciados por  conductas criminales íntimamente relacionadas que fueron justificadas con el mismo tipo de pruebas que hoy para los propios resultan insuficientes y para los ajenos fueron contundentes, la soberanía nacional interpretada a conveniencia puede funcionar como parte de la narrativa interna pero eso no detendrá a los norteamericanos y a su sistema judicial, hay que voltear a Venezuela, “vengan por mí, cobardes”.

Podrán negar, resistir e intentar acomodar la verdad pero hay procesos en marcha que ya no dependen de la voluntad política ni del control del discurso. El tiempo juega en contra, lo inevitable deja de ser una posibilidad para convertirse en destino.