El partido más importante se juega en nuestras calles

El partido más importante se juega en nuestras calles
El partido más importante se juega en nuestras calles
Escrito en OPINIÓN el

El mundial ya está aquí. Después de años de preparación, planeación y expectativa, el momento finalmente llegó. Las ciudades sede recibimos a visitantes de todo el mundo, las calles se llenan de entusiasmo y el fútbol vuelve a demostrar su capacidad para unir culturas, idiomas y generaciones.

Pero una vez que inicia la fiesta, comienza también una responsabilidad compartida. Los gobiernos garantizan servicios de seguridad, movilidad e infraestructura.

Sin embargo, el éxito de un evento de esta magnitud no depende únicamente de las autoridades. También depende de la participación de cada ciudadano que sale a las calles, utiliza el transporte público, convive con los espacios comunes y representa a su comunidad ante quienes nos visitan.

El mundial no se juega solamente en los estadios. Se juega en las plazas, en los restaurantes, en los parques, en el transporte y en cada rincón de nuestras ciudades. Ahí es donde los visitantes construyen la imagen que se llevarán de México y de Nuevo León. Por eso, este es un buen momento para recordar la importancia de la responsabilidad cívica.

Respetar los espacios públicos, mantener limpias nuestras calles, nuestras plazas y parques, seguir las indicaciones de tránsito y elementos de seguridad, cuidar la infraestructura urbana y actuar con respeto hacia los demás son acciones sencillas que generan un impacto enorme.

La hospitalidad que caracteriza a nuestra gente siempre es reconocida dentro y fuera del país. Hoy tenemos la oportunidad de demostrar nuevamente porqué Nuevo León es una tierra que recibe con los brazos abiertos, que trabaja en equipo, y que sabe estar a la altura de los grandes retos. Miles de personas han llegado para conocer nuestra cultura, nuestra gastronomía y nuestra forma de vida.

Mostrémosles lo mejor de nosotros. Que encuentren una ciudad ordenada, limpia, segura y orgullosa de su identidad. Que la pasión no desborde de tal forma que hagamos sentir mal a las y los turistas o a equipos adversarios, la justa deportiva es para unir no para dividir. El verdadero legado de un mundial no son únicamente los partidos, los goles o los recuerdos deportivos.

También es la capacidad de fortalecer el sentido de comunidad, de fomentar el orgullo por nuestra ciudad y de recordar que cuidar el espacio público es una responsabilidad de todos.

El mundial ya comenzó. Ahora nos toca a nosotros demostrar que somos grandes anfitriones y que sabemos cuidar la casa que compartimos. Porque los partidos duran noventa minutos, pero la imagen que dejamos puede permanecer para siempre.