Alcaldes: rendir y responder

Escrito en OPINIÓN el

En los últimos días, mientras el debate nacional se ha centrado en las acusaciones sobre la presunta intervención del extranjero y del narcotráfico en distintos estados del país, en Nuevo León la conversación pública ha girado en torno a los resultados y la participación de los alcaldes en Alcalde, Cómo Vamos. Eso es un buen síntoma, pero también refleja nuestra debilidad democrática.

Es buen síntoma, en primer lugar, porque coloca a los municipios en el centro de la discusión pública. Son la instancia de gobierno más cercana a la ciudadanía y el espacio donde la democracia se ejerce de manera más directa.

También lo es porque centra la atención hacia los temas que realmente inciden en la calidad de vida de las personas: las finanzas públicas locales, la seguridad cotidiana, la movilidad peatonal.

De esta manera, se cumple uno de los objetivos fundacionales de la plataforma ciudadana: sustituir los adjetivos por datos y elevar la calidad del debate público.

Desde esa perspectiva, las críticas y las áreas de oportunidad no debilitan el ejercicio; por el contrario, contribuyen a fortalecer y a consolidar una iniciativa de medición cada vez más rigurosa.

Es preciso recordar, además, dos aspectos metodológicos. En primer lugar, la metodología es completamente pública, lo que permite a cualquier persona interesada conocer a profundidad y desagregar los elementos que sustentan cada calificación.

En segundo término, el instrumento se construye a partir de información pública, lo que no solo materializa uno de los derechos ciudadanos fundamentales, sino que también establece un estándar de transparencia que en el Área Metropolitana no debería retroceder (y si así ocurre, se ve reflejado en la propia evaluación).

Pero también pone en evidencia cuánto falta para construir una democracia participativa en Nuevo León. Durante el diálogo al que fueron convocados alcaldes y alcaldesa, Miguel Garza, director de la reconocida organización Insyde, recordó que el término accountability no tiene una traducción exacta al español.

No se limita a la rendición de cuentas —es decir, a poner información a disposición del escrutinio público, sino que implica también responsabilización: que la autoridad, en este caso el alcalde, responda por sus resultados y asuma las consecuencias de su gestión.

Para eso sirven los diálogos públicos: para que quienes gobiernan respondan ante la ciudadanía, fortaleciendo así un círculo virtuoso de accountability.

Por eso, iniciativas como Cómo Vamos deben entenderse como una apuesta de largo plazo: perseverar hasta que el accountability deje de ser una excepción y se convierta en una costumbre democrática.

La buena noticia es que, después de más de una década en la que Alcalde, Cómo Vamos ha convocado foros públicos para discutir los temas que importan a la ciudadanía, ya hemos recorrido más de la mitad del camino.

No sólo porque existen autoridades genuinamente convencidas de que dar la cara a la comunidad y participar en estos espacios forma parte de sus responsabilidades. También, y sobre todo, porque quien no falta es la sociedad.

El auditorio lleno de hace unos días es prueba de ello. Las universidades, las organizaciones de la sociedad civil, la comunidad académica y los medios de comunicación están más presentes y participativos que nunca.

Mientras esa disposición se mantenga y siga fortaleciéndose, la construcción de una democracia sólida y participativa —con autoridades a la altura de los desafíos que implica es cuestión de tiempo.

“En Nuevo León la conversación pública ha girado en torno a los resultados y la participación de los alcaldes en Alcalde, Cómo Vamos. Eso es un buen síntoma pero también refleja nuestra debilidad democrática”