El bucle del poder en NL: Cuando el futuro sólo repite el pasado

Escrito en OPINIÓN el

La historia de Nuevo León no es una línea recta de progreso; es, por desgracia, un relieve donde la soberbia política suele trazar círculos perfectos. Samuel García Sepúlveda que hoy despacha en el Palacio de Gobierno llegó vendiendo la ilusión de una ruptura total con la "vieja política". Nos prometieron vanguardia y un gobierno libre de las “garras “ del pasado. Sin embargo, a año y medio de concluir su mandato, el gobernador confirma una máxima: nada se parece más a un viejo político con mañas del pasado, que un joven embriagado de presente. 

El severo pronunciamiento emitido hoy por las cámaras empresariales en contra de sus excesos no es un hecho aislado. Cuando la Iniciativa Privada (IP) de Nuevo León —un bloque de enorme peso por encima de la importancia que le dan en otros estados— decide romper el silencio y señalar de frente los abusos de un gobernante, el suelo político se resquebraja. La capacidad de Samuel García para unir en su contra a organizaciones tan potentes muestra la alarmante soberbia y activa las alarmas de la memoria histórica. 

Este escenario nos produce un frío déjà vu. Nos transporta a la mala relación de la IP con el Gobierno de Sócrates Rizzo hace poco más de tres décadas; un error histórico que, como bien sabemos, le costó el puesto antes de terminar su mandato. 

Samuel repite con una fidelidad los errores del Gobierno de Rizzo. En primer lugar, el exceso de sobrecostos en las obras (que en los noventa fue el Túnel de la Loma Larga) como ahora es el Metro y la falta de recursos. Hoy, la opacidad financiera y los proyectos bajo sospecha amenazan con dejar a medias la infraestructura estatal. Todo a medias. 

En el frente social, la historia también se calca. La negativa de Samuel a pagar los porcentajes de pensiones a los maestros jubilados nos recuerda la inconformidad de hace décadas por las pensiones de Issteleon. Mientras se regatea a los docentes, la gente atestigua el gasto insultante de millones en publicidad personal del Gobernador, su esposa y de su Secretario General. 

A esto se suman las serias acusaciones de corrupción de la IP contra su gobierno. La triangulación de fondos y el favoritismo demuestran que sus excesos son solo la repetición de la vieja política, finalmente ya se reagrupa como mafia. 

La vida es un ciclo: todo lo que sube tiene que bajar. A año y medio de terminar su gobierno, Samuel García solo confirma que es un viejo político con las mismas mañas que tanto criticó y cometiendo los mismos errores de hace 30 años.