A unos días de que Monterrey se convierta en una de las sedes de la Copa Mundial de la FIFA, no puedo evitar sentir entusiasmo por el momento histórico que estamos a punto de vivir.
Más allá de los partidos y de la emoción que genera el deporte más popular del planeta, el Mundial representa una oportunidad extraordinaria para mostrar al mundo la grandeza de Nuevo León y de su gente.
Durante semanas, miles de visitantes provenientes de distintos países recorrerán nuestras calles, disfrutarán de nuestros espacios públicos y conocerán una tierra que se ha distinguido por su capacidad de trabajo, su dinamismo económico y su espíritu de hospitalidad.
La celebración mundialista traerá consigo una importante derrama económica para hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios, generando beneficios que alcanzarán a diversos sectores de la sociedad. Sin embargo, considero que el mayor valor de este acontecimiento va mucho más allá de las cifras.
El Mundial nos brinda la posibilidad de proyectar nuestra identidad ante millones de personas que seguirán cada encuentro desde todos los rincones del planeta. Es una vitrina inmejorable para mostrar nuestras tradiciones, nuestra gastronomía, nuestros paisajes y, sobre todo, la calidad humana de quienes vivimos en esta tierra.
Los nuevoleoneses tenemos fama de ser trabajadores, emprendedores y perseverantes. Ahora tendremos la oportunidad de demostrar también que somos una sociedad cálida, amable y orgullosa de sus raíces.
Cada visitante que llegue a nuestra entidad se convertirá en un embajador potencial de la experiencia que viva aquí. La imagen que se lleve de Nuevo León dependerá, en buena medida, de la forma en que lo recibamos y de la hospitalidad que le brindemos.
Por ello, creo que este Mundial debe entenderse como una verdadera fiesta deportiva que nos une más allá de diferencias, ideologías o preferencias futbolísticas.
Será un momento para celebrar la convivencia, la diversidad cultural y el poder del deporte para acercar a las personas.
A todos los turistas que en los próximos días llegarán a Monterrey y a Nuevo León, les expreso una sincera bienvenida.
Esperamos que disfruten nuestros estadios, nuestras montañas, nuestra gastronomía y nuestras tradiciones. Pero, sobre todo, esperamos que descubran la calidez de una sociedad que los recibe con los brazos abiertos.
Que esta Copa del Mundo sea una experiencia inolvidable para todos y una oportunidad para que Nuevo León deje una huella positiva en la memoria del mundo.
