El aire no sabe de leyes (pero nosotros sí)

El aire no sabe de leyes (pero nosotros sí)
El aire no sabe de leyes (pero nosotros sí)Créditos: Canva.
Escrito en OPINIÓN el

Cada mañana, cuando salgo rumbo a la Secretaría, hago lo mismo que miles de ustedes: observo el cielo. Y admitámoslo, hay días en los que ver esa densa capa gris sobre nuestras montañas provoca una mezcla de coraje, frustración y, siendo honestos, un toque de miedo.

Como abogado, sé perfectamente que la Constitución dice que todos tenemos derecho a un medio ambiente sano; sin embargo, el papel lo aguanta todo. Pero como Secretario de Medio Ambiente, comprendo que el aire no lee leyes, no respeta decretos ni se limpia con firmas en un escritorio. La realidad exige acciones que vayan más allá de la burocracia.

Esta desconexión entre las leyes y la realidad se refleja también en el debate público. Durante años, la discusión sobre la contaminación en Nuevo León ha sido un partido donde todos se pasan la responsabilidad: los ciudadanos culpan a las industrias, las industrias a los autos, y todos juntos culpan al gobierno. Mientras tanto, nuestros pulmones siguen pagando la cuenta.

Por eso, cuando diseñamos y trabajamos en conjunto con la iniciativa privada y las cámaras empresariales los avances de la iniciativa "Todos por un aire más limpio", tuvimos claro que el viejo modelo de "vigilar y multar" ya no era suficiente. Teníamos que cambiar las reglas del juego e inaugurar la era de la corresponsabilidad. ¿Qué significa esto? Que el gobierno tiene que apretar, sí; pero que nadie, absolutamente nadie, puede lavarse las manos.

Para materializar este compromiso, la iniciativa no se queda en una lista de buenos deseos; se ha estructurado como un plan de combate basado en 5 ejes estratégicos:

1. Menos polvo y humo (Control de emisiones): Se trata de limpiar el aire usando mejor tecnología para medir la contaminación (a través del SIMA), apagar incendios rápido, frenar la contaminación industrial y cerrar los basureros clandestinos que tanto dañan.

2. Limpieza y conciencia (Responsabilidad ambiental): Pasar de la queja a la acción con jornadas masivas para limpiar lugares críticos.

3. Más árboles y parques (Reforestación): Crear nuevos pulmones verdes e invitar a la gente a adoptar y cuidar árboles en sus colonias y escuelas para ganarle terreno al concreto.

4. Educación para todos (Capacitación): A las empresas les hemos puesto la vara alta. El nuevo Programa de Respuesta de Contingencias Atmosféricas (PRCA) que por cierto pasó por consulta pública porque las cosas se hacen de frente les exige parar o reducir procesos estrictamente cuando se activa una alerta ambiental.

Ya no hay espacio para las excusas. Se trata de enseñar, tanto a las grandes empresas como a los ciudadanos, a contaminar menos, ahorrar energía y entender cómo cuidar el aire que respiramos desde casa o el trabajo.