El Mundial se va, pero las obras se quedan

Se dice que las obras se hicieron para el Mundial, pero la realidad es que, aunque sí fue una oportunidad para acelerar los proyectos, Nuevo León ya necesitaba esto desde hace mucho tiempo.

Escrito en OPINIÓN el

Terminaron los partidos del Mundial en Nuevo León y muchos pensarán que nada cambió para nuestro estado. Yo creo que no, porque durante tres semanas los ojos del mundo estuvieron puestos sobre nosotros, con mucho orgullo pudimos compartir de lo que estamos hechos y sobre todo, mostrar en el escenario internacional el gran legado de obra pública que estamos construyendo.

Durante estas semanas recibimos a miles de visitantes que conocieron una ciudad moderna, con nuevos espacios públicos, mejor movilidad y una infraestructura capaz de recibir eventos de talla mundial. Pero quienes realmente se quedarán con esos beneficios no son los turistas, somos quienes vivimos aquí.

Se dice que las obras se hicieron para el Mundial, pero la realidad es que, aunque sí fue una oportunidad para acelerar los proyectos, Nuevo León ya necesitaba esto desde hace mucho tiempo y ningún gobierno se había atrevido a invertirle tanto al estado.

Ahí está el nuevo Pabellón del Parque del Agua, los puentes y parques lineales que hoy conectan nuestra ciudad, la renovación de las estaciones del metro y la flotilla de nuevos camiones. Es la mayor apuesta por la movilidad, infraestructura y obra pública que ha tenido Nuevo León en décadas, una inversión que aprovecha mejor el espacio público y nos acerca a una ciudad más verde, transitable y con un transporte público digno.

Lo mismo ocurre con la seguridad. El nuevo Cuartel General de la Nueva Fuerza Civil no se construyó para un mes de Mundial, se construyó para fortalecer la seguridad dándole un lugar estratégico a nuestra policía.

Así como con el aeropuerto renovado, preparado para seguir recibiendo visitantes, inversiones y oportunidades que nos permitan seguir consolidándonos como el motor económico del país.

Estas obras públicas responden a una necesidad real, no son gasto para recibir un evento, son una inversión para el presente y el futuro de nuestro estado.

El Mundial terminó, pero el legado se queda. Las y los neoleoneses seguiremos usando estas obras todos los días: para movernos mejor, vivir con mayor seguridad y disfrutar de una ciudad más moderna. Ese es el verdadero éxito de haber sido sede mundialista, que el partido terminó, pero lo que hemos construido, y lo que seguimos construyendo, se va a quedar para siempre.