En estos días se ha hablado mucho sobre el caso de Rocky, el perrito al que atropellaron y torturaron en Saltillo. Una historia verdaderamente indignante que nos rompió el corazón a todos.
Porque aunque no haya sido en Nuevo León, nos llama a hacer algo, porque aunque no sea un tema mediático todos los días, la realidad es que la crueldad animal sucede más seguido de lo que pensamos y no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Nadie puede quedar impune de un delito tan atroz como ese.
Por eso, el día de ayer acudí al Congreso a presentar dos iniciativas para prevenir estas tragedias y dejar claro que en Nuevo León no toleraremos el maltrato animal.
La primera propone crear el Registro Estatal de Maltratadores y Agresores de Animales (REMA), este registro servirá como herramienta para que quien se atreva a violentar a un animal no pueda volver a tener otro bajo su cuidado, ni trabajar en lugares donde tenga contacto con ellos, como veterinarias, estéticas o refugios.
Además se propone que quien ejerza el daño, tenga la responsabilidad de pagarlo. Se le obligará a hacerse cargo de todos los costos económicos derivados de su delito, pagando el rescate, atención veterinaria y rehabilitación del animal dañado.
La segunda iniciativa busca diferenciar claramente el “maltrato” del “abuso animal” para que las sanciones sean más severas para quien lastime con crueldad a un animal y así cerrar los huecos legales que terminan beneficiando a los agresores.
Se castigará hasta con 12 años ocasionar la muerte a un animal, y las penas serán mayores para quien grabe o difunda la agresión, lo haga frente a menores, busque ganar dinero, sea reincidente o tenga la obligación de cuidar al animal.
Asimismo, se propone ampliar la protección para que la ley no cuide únicamente a los animales domésticos, sino a todos los que no sean plaga, porque ellos también merecen vivir con respeto.
La forma en la que tratamos a los animales también habla del tipo de personas que somos, hay algo que mucha gente no sabe y es que gran parte de los agresores violentos comenzaron maltratando animales.
Confío en que el Congreso respaldará esta causa y sacará adelante ambas iniciativas, porque este es un tema que no tiene colores y que nos incumbe a todas y todos. Que la historia de Rocky no quede solo como una noticia más, usemos esta indignación para unirnos y proteger a quienes no tienen voz.
