Cuando el gobierno de México abre puertas, Nuevo León no puede quedarse atrás

Mientras Coahuila, Durango y Tamaulipas ya se preparan para reincorporarse al proceso de exportación de ganado, Nuevo León seguirá detenido hasta que el gobernador del Estado toma una decisión.

Escrito en OPINIÓN el

La ganadería mexicana recibió esta semana una noticia que miles de productores esperaban desde hace meses. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que Estados Unidos autorizó la reapertura gradual de su frontera para el ingreso de ganado mexicano, luego de las restricciones impuestas por el brote de gusano barrenador.

Este es un logro que merece ser reconocido. Felicito a la doctora Claudia Sheinbaum y a todo el equipo del gobierno de México porque esta decisión no llegó por casualidad. Es resultado de un trabajo serio, técnico y diplomático entre las autoridades sanitarias de nuestro país y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), además de las acciones implementadas para contener y erradicar el riesgo sanitario.

La reapertura iniciará por Agua Prieta, Sonora, y posteriormente se incorporarán cruces en Chihuahua, conforme se confirme el cumplimiento de los protocolos sanitarios.

Sin embargo, Nuevo León quedó fuera de esta primera etapa.

Duele decirlo porque nuestro estado es tierra de productores responsables, de familias que durante generaciones han construido un sector ganadero competitivo. Pero hoy tendrán que seguir esperando, porque el gobernador del Estado aún no concluye los procesos sanitarios indispensables para recuperar plenamente las condiciones que exige el mercado internacional.

Mientras Coahuila, Durango y Tamaulipas ya se preparan para reincorporarse al proceso de exportación conforme avance la reapertura, Nuevo León seguirá detenido hasta que el gobernador del Estado decida invertir lo necesario en sanidad animal.

Molesta e indigna que nuestro estado permanezca rezagado por el abandono de los controles de trazabilidad, del barrido sanitario y del fortalecimiento del estatus zoosanitario. Los propios productores estiman que se requiere una inversión cercana a 40 millones de pesos para acelerar estas acciones. No es un gasto; es una inversión para proteger empleos, fortalecer el campo y recuperar competitividad.

El gobierno de México ya cumplió. Construyó acuerdos, recuperó la confianza internacional y abrió nuevamente las puertas del mercado estadounidense.

Ahora le corresponde al gobierno del Estado asumir su responsabilidad y que acelere el barrido sanitario, fortalezca la trazabilidad del ganado y destine de inmediato los recursos necesarios. Nuestros ganaderos no pueden seguir pagando el costo de la omisión gubernamental.

El gobernador del Estado tiene la obligación de estar a la altura de los ganaderos y hacer lo necesario para que Nuevo León también pueda cruzar la puerta que ya le abrió el gobierno federal.