Cansados, no idiotas

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Escrito en OPINIÓN el

"Como diría un buen amigo, la cara es de cansado, no de idiota". Comienzo con esta frase que me parece muy adecuada a la narrativa que desde el poder han venido empleando todos los políticos.

Me refiero a la burda y vulgar estrategia de comunicación social que todos los días, desde el Palacio Nacional hasta muchas veces el más modesto Palacio Municipal, emplean quienes dirigen este país para no reconocer sus errores en el mejor de los casos y, en el peor, para tapar sus ilícitos.

Creen que somos idiotas y a lo mejor en algo tienen razón cuando se ha vuelto una costumbre emplear eufemismos como recurso argumentativo para ocultar su incompetencia y sus corruptelas, y no pasa nada. Suponen que la tragedia, el fracaso y el delito desaparecen cuando, para ocultarlos, recurren al adorno gramatical para omitir decir la verdad y llamar a las cosas como son.

A las conversaciones telefónicas con el FBI como un acto de traición a la patria para obtener un salvoconducto en el extranjero, se les llama intercambio de información no comprometedora o una simple charla informal.

Las refinerías clandestinas de huachicol son centros de procesamiento ilícito de combustible; los accidentes mortales por el descarrilamiento de los trenes públicos son desplazamientos de vías férreas; y a los adelantados candidatos a puestos de elección pública se les conoce como coordinadores, todo lo anterior en una franca violación a la ley electoral.

A los apagones se les ha bautizado como interrupciones del servicio de energía eléctrica y, por último, a los políticos señalados de tener lazos con el narcotráfico se les considera víctimas de la ultraderecha desestabilizadora. Así, los constructores de la narrativa pública buscan suavizar los hechos para cambiar el impacto emocional de un problema real, para que parezca menos grave.

El cinismo se ha vuelto una condición indispensable para competir y ascender en la política; así nos lo demuestran los hechos: mientras más cínicos, más lejos llegan.

Ante la evidencia, recurren al eufemismo para ganar tiempo; se trata de llegar vivos a la siguiente elección para volver a engañarnos.

Gobernantes y candidatos pueden seguir llamándole "coincidencia" al delito o "incidente" al fracaso, pero el juicio ciudadano es inevitable. Ya va siendo hora de que entiendan que si aguantamos el cinismo diario es por pura fatiga democrática, no por falta de entendimiento. Como dije al principio: "la cara es de cansado, no de idiota".

Nota: La opinión de los columnistas es responsabilidad exclusiva de los mismos.