Hace tiempo, Nuevo León rompió un viejo paradigma: abrirle por fin la puerta a los jóvenes para tomar las riendas del estado. Cuando fui diputado, presenté la iniciativa para que esto fuera una realidad. En el marco del Día de la Juventud, este logro nos invita a reconocer el avance de esa reforma, pero también a reflexionar sobre cómo pensamos y actuamos como comunidad frente a las nuevas generaciones.
Las reglas que logramos con esta iniciativa hablan por sí solas: cambiamos la Constitución para que desde los 18 años puedas ser alcalde y a los 28 años gobernador. Con ese respaldo, el objetivo quedó muy claro: garantizar que la juventud deje de ser espectadora y pase a tomar decisiones reales.
El mensaje frente a las visiones tradicionales que dudaban de la capacidad de los jóvenes es claro: la exclusión por edad quedó atrás. Ya no se trata solo de convocar a los jóvenes para hacer bulto en las campañas; vemos a una generación activa empujando proyectos y asumiendo grandes responsabilidades. Además, a este empuje ciudadano se le suma el peso de la ley que impulsamos, garantizando que estos espacios de participación se respeten con todo el rigor.
Sin embargo, detrás de este avance hay una realidad incómoda. Si tuve que presentar esta iniciativa para garantizar por ley que nos abrieran estos lugares, es porque seguimos arrastrando pésimas costumbres. Desde quienes piensan que la juventud es sinónimo de inexperiencia, hasta las estructuras que subestiman las ideas nuevas para dejar todo como está, nos sigue faltando una confianza real en el sector más grande de nuestro estado.
La solución definitiva no se logra únicamente con leyes, reformas y cuotas. El verdadero éxito de la iniciativa que presenté no será celebrar que tenemos más candidatos jóvenes cada elección, sino lograr que esa desconfianza hacia nosotros deje de existir. A lo que verdaderamente podemos y debemos llegar es al pensamiento colectivo. Necesitamos entender que darle el espacio a los jóvenes no es sólo una obligación en el papel, sino la única forma de asegurar la innovación, el desarrollo y el futuro de Nuevo León.
