La deuda que no se ve

Escrito en OPINIÓN el

Monterrey. - Cada nuevoleonés carga hoy con más de 17 mil pesos de deuda pública estatal. No importa si acaba de nacer, si estudia, trabaja o ya está jubilado. Es la cifra más alta de México. El dato publicado por ABC de Monterrey es contundente.

Y hay algo todavía más delicado que el tamaño de la deuda: lo que todavía falta por pagar y por terminar y que no está registrado. Porque una cosa es lo que aparece en los estados financieros y otra es la cuenta completa que terminarán pagando las familias.

Ahí están las obras inconclusas. El Metro todavía requiere miles de millones para terminarse. La Interserrana sigue pendiente. Hay compromisos con proveedores, organismos y municipios. Y cada año hay que separar miles de millones simplemente para atender el costo financiero, los intereses, de lo que ya debemos.

Por eso la pregunta importante ya no es solamente cuánto debe Nuevo León. La pregunta es: ¿Cuánto del futuro de Nuevo León ya está comprometido? Esa discusión debemos tenerla con seriedad.

Una deuda bien utilizada puede ser una herramienta de desarrollo. Una empresa pide financiamiento para ampliar una planta. Una familia contrata una hipoteca para construir patrimonio. Pero nadie responsable pide prestado sin saber cuánto va a pagar, para qué lo va a utilizar y de dónde saldrá el dinero.

La deuda sin planeación no compra futuro. Se lo come. Y cuando además quedan obras a medias, el problema se multiplica: debemos lo que ya gastamos y todavía necesitamos conseguir dinero para terminar lo que falta. Es como comprar una casa a crédito, pagar durante años la hipoteca y descubrir que todavía faltan el techo, las ventanas y las instalaciones. Eso es lo que debemos evitar.

Porque la deuda pública tiene una característica que a veces olvidamos: los gobiernos la contratan, pero la gente la paga. La paga con impuestos. La paga cuando menos recursos pueden destinarse a seguridad, movilidad, agua, drenaje, becas o transporte. Y también la pagan quienes todavía no pueden votar: nuestros hijos.

Por eso cuidar las finanzas públicas no es un asunto de contadores. Es una obligación moral entre generaciones. Nuevo León siempre ha tenido una cultura muy clara alrededor del dinero: trabajar para ganarlo, cuidar lo que cuesta producir y no gastar lo que no se tiene.

Una madre de familia que administra el gasto de la semana lo entiende perfectamente. Un pequeño empresario que tiene que pagar la nómina también. El gobierno de Samuel García debería entenderlo igual.

No podemos pedirle austeridad a una familia mientras el gobierno vive como si la tarjeta no tuviera límite. Tampoco podemos acostumbrarnos a inaugurar anuncios en lugar de obras. Las primeras piedras no pagan las últimas mensualidades.

Sin embargo, esta conversación no debe terminar en pesimismo. Porque si algo distingue a Nuevo León es precisamente su capacidad para corregir, trabajar y salir adelante. Tenemos empresarios que saben hacer crecer negocios. Universidades capaces de encontrar soluciones complejas. Trabajadores extraordinarios. Sociedad civil organizada. Y tenemos al Gobierno de México encabezado por nuestra Presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, con quien podemos construir una nueva etapa de coordinación y alianza.

Hay muchísimo talento sentado alrededor de la mesa. Lo que necesitamos es sentarlo en la misma mesa. Revisar las cuentas. Priorizar las obras. Terminar primero lo que ya empezamos. Recuperar disciplina financiera. Cuidar cada peso. Y volver a generar confianza. No se trata de detener a Nuevo León para pagar la deuda. Se trata de poner orden para volver a ponerlo en marcha.

Porque la siguiente generación merece recibir carreteras, Metro, agua, seguridad y oportunidades. No facturas de obras que nunca pudo disfrutar. Ese debe ser nuestro acuerdo por la Transformación: Que los recursos de Nuevo León vuelvan a servir para el desarrollo de Nuevo León. Que empresas, universidades, familias, municipios y Federación construyamos juntos una salida.

Y que recuperemos una palabra profundamente norteña que también debería gobernar nuestras finanzas: CUMPLIR. Cumplir lo que se promete. Terminar lo que se empieza. Y pagar responsablemente lo que se debe. Ese es el Nuevo León por el que yo trabajo.

Suscríbete AQUÍ al newsletter ABC Daily y recibe cada mañana las noticias más relevantes de ABC Noticias.