Estados Unidos.- La reciente participación de Finn Wolfhard, actor que interpreta a Mike Wheeler en Stranger Things, en el programa Saturday Night Live generó una ola de comentarios en redes sociales.
El episodio contó con la presencia de varios integrantes del elenco de la serie de Netflix, lo que atrajo de inmediato la atención del público y de los seguidores del programa.
En esta emisión también aparecieron Gaten Matarazzo (Dustin) y Caleb McLaughlin (Lucas). Sin embargo, fue Wolfhard quien concentró la mayoría de los comentarios tras un monólogo que no pasó desapercibido.
Durante su participación, el actor habló sobre cómo inició su carrera siendo un niño y lo que significó crecer frente a las cámaras durante el rodaje de la serie.
En uno de los fragmentos más comentados, señaló que lo que aprendió durante ese proceso fue que “gracias a los demogorgons le enseñaron cómo es la parte íntima de la mujer”. El monólogo cerró con la frase: “Stranger Things terminó y ya no soy un niño.”
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El contenido del programa no se limitó a ese momento. Más adelante, los tres actores se dirigieron al público para hablar sobre el paso del tiempo y los cambios físicos que experimentaron desde la primera temporada hasta el cierre de la serie.
En ese segmento, hicieron referencia a las críticas que recibieron a lo largo de los años sobre su apariencia, dejando claro que crecieron bajo la mirada constante de la audiencia.
El episodio también incluyó varias parodias relacionadas con la cultura pop.
En una de ellas, los actores realizaron una sátira inspirada en Harry Potter, donde Wolfhard interpretó al protagonista pero ahora siendo gay y se hizo un chiste sobre la salida del clóset de Will dentro de la serie.
En otro sketch, recrearon una escena al estilo Sex and the City, donde conversan sobre su vida adulta.
Ahí, Mike bromea diciendo que le sangra la nariz, no por poderes como Eleven, sino por consumo de drogas; Dustin menciona que sigue enfrentando problemas por ser nerd, y Lucas remata con un comentario sobre su relación con Max.
El cierre del programa incluyó una burla sobre un supuesto episodio final secreto, terminando con la aparición de Eleven, interpretada por Kenan Thompson, usando una bata de hospital y sosteniendo un waffle.
Estas escenas provocaron reacciones divididas. Mientras algunos espectadores se mostraron molestos por el tono de los chistes, otros defendieron a los actores, argumentando que es una forma común de romper con sus personajes infantiles y que el humor sarcástico es parte esencial de Saturday Night Live.