El cine mexicano pierde a uno de sus rostros más potentes. Gerardo Taracena, el hombre que lograba transitar con la misma naturalidad por la selva de Mel Gibson que por las crudas realidades de la frontera en "Narcos", falleció a los 55 años, dejando un vacío inmenso en la industria.
Del CUT a la inmortalidad fílmica
La trayectoria de Taracena no fue producto del azar, sino de una disciplina férrea. Egresado del Centro Universitario de Teatro de la UNAM, su formación le permitió explorar no solo la actuación, sino también la danza, una herramienta que utilizó para construir personajes de una fuerza física abrumadora.
Su vitrina de éxitos es un reflejo de su capacidad camaleónica:
Reconocimiento Académico: Ganador del Ariel por su papel en la multipremiada El Violín (2007), cinta que lo puso en el radar de la crítica internacional.
Presencia en Hollywood: Su interpretación como "Ojo Medio" en Apocalypto y su trabajo en Man on Fire demostraron que el talento mexicano no conoce fronteras.
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Era Digital: Recientemente, su participación en Cometierra (2025) confirmó que su magnetismo seguía intacto para las nuevas generaciones de streaming.
Un referente del gremio
Tanto la ANDA como sus compañeros de profesión han inundado las redes con mensajes que destacan no solo su profesionalismo, sino su generosidad como compañero de escena. Taracena no solo actuaba; habitaba cada historia con una pasión que lo llevó a participar en más de 80 producciones a lo largo de tres décadas.
Hoy, la pantalla se oscurece un poco más, pero el legado de "Batman" Güemes, Pablo Acosta y tantos otros seres humanos a los que dio vida, permanecerá como testimonio de un artista que vivió por y para el arte dramático.
