San Pedro.- Entre el murmullo del telón y la luz tenue que anuncia el inicio de la tragedia, el escenario se convirtió este domingo en un bosque encantado donde el amor y la traición se entrelazan hasta la eternidad. La historia de 'Giselle' volvió a latir en Nuevo León, recordando por qué es una de las joyas del ballet romántico.
En un recinto del municipio sampetrino, el Ballet de Monterrey ofreció dos funciones, a las 13:00 y a las 18:00 horas, que envolvieron al público en un espacio de delicadeza, drama y alto nivel técnico.
Detrás de esta puesta en escena está Yosvani Ramos, director artístico del Ballet de Monterrey, quien asumió el reto de crear su propia versión coreográfica basada en el original.
“Giselle particularmente es una de mis obras favoritas y ahora ha sido para mí un sueño poder hacer mi propia versión coreográfica de este ballet romántico tan conocido y querido por todos y ver a los bailarines del ballet de Monterrey enfrentar el reto que conlleva bailar una obra tan icónica”, expresó.
El éxito obtenido en septiembre y octubre de 2025 en el Teatro de la Ciudad de Monterrey motivó su regreso por un sólo día con dos funciones especiales.
En la función de las 18:00 horas, la bailarina principal Laura Barbosa, originaria de Brasil, dio vida a 'Giselle' con una interpretación que transitó de la inocencia a la delicadeza fantasmal del segundo acto.
“Es una responsabilidad muy grande, pero al mismo tiempo es un ballet muy lindo. La historia es hermosa. Es un honor poder tener la oportunidad de bailarlo”, compartió.
El desafío, explicó, no es sólo técnico, sino emocional. En el primer acto, 'Giselle' es una joven campesina enamorada, impulsiva y frágil; en el segundo, es un espíritu que flota entre la vida y la muerte, con movimientos suaves.
“Es muy demandante físicamente y también en la interpretación. Requiere mucha concentración y estamina”, señaló.
Desde que comenzaron los ensayos en junio del año pasado, la preparación ha sido constante. La disciplina abarca alimentación, descanso y una entrega total al personaje.
A su lado, el cubano Michel Parreño asumió el papel de 'Albrecht', un personaje que encarna la dualidad: noble de nacimiento que se disfraza de campesino y desencadena la tragedia.
“Es un sueño hecho realidad para Michel de hace 15 años atrás. Siempre lo soñé y hoy se nos está cumpliendo”, expresó.
Con casi ocho años radicando en Monterrey y formación profesional desde los nueve años, Parreño confesó que interpretar por primera vez a 'Albrecht' implicó un reto mental y artístico.
La preparación incluyó ajustes en alimentación, hábitos de sueño y una profunda construcción emocional del personaje, respaldado por el trabajo cercano con el director Yosvani Ramos.
En la función de las 13:00 horas, la cubana Laura Rodríguez asumió el papel de 'Giselle', mientras que el español Eduardo Díez dio vida a 'Albrecht'.
Con dos funciones en un mismo día, el Ballet de Monterrey reafirmó su presencia en la escena cultural de la región, llevando al público una de las joyas del ballet clásico y consolidando el talento internacional que integra su compañía.
'Giselle' es un ballet clásico en dos actos que narra la trágica historia de una joven campesina que, al enamorarse de un noble disfrazado de aldeano, descubre la traición que cambiará su destino.
Giselle es un ballet clásico en dos actos que narra la trágica historia de una joven campesina que, al enamorarse de un noble disfrazado de aldeano, descubre la traición que cambiará su destino.
En el primer acto, Giselle muere de amor al conocer la verdadera identidad de Albrecht. En el segundo acto, convertida en espíritu, Giselle forma parte del reino de las Willis (almas de novias traicionadas), pero su amor puro logra proteger a Albrecht del castigo eterno.
