Ciudad de México.— La secuela de El diablo viste a la moda, que llegará a los cines el 30 de abril, ha comenzado a generar conversación incluso antes de iniciar formalmente su rodaje, en parte por la postura de Anne Hathaway sobre la representación corporal en la historia.
De acuerdo con información revelada recientemente, la actriz, quien volverá a dar vida al icónico personaje de Andy Sachs, puso una condición directa a los productores de la segunda entrega: evitar la inclusión de modelos con una delgadez extrema o apariencia poco saludable en pantalla. Esta decisión marca un giro importante frente a los estándares que dominaban la industria de la moda cuando se estrenó la primera película en 2006.
¿Por qué tomó esta decisión?
El detonante de esta postura habría surgido tras su asistencia a la Semana de la Moda de Milán, donde compartió momentos con Meryl Streep, quien también forma parte del elenco original.
Según reportes, ambas quedaron impactadas por la apariencia excesivamente delgada de algunas modelos que desfilaron. De acuerdo con la información difundida, generó una reflexión inmediata sobre el mensaje que se podría enviar al público en una película con tanto alcance cultural.
Lejos de quedarse en una simple inquietud, Hathaway decidió intervenir directamente en el enfoque del proyecto. La actriz sostuvo conversaciones con el equipo de producción para asegurar que la secuela no replicara estereotipos dañinos ni promoviera estándares irreales de belleza.
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En su lugar, la intención es apostar por una representación más diversa, saludable y acorde a la conversación actual en torno a la industria de la moda. Esta postura fue respaldada por Streep, quien nuevamente interpretará a Miranda Priestly.
Cabe recordar que la primera entrega no solo se convirtió en un éxito de taquilla, sino también en un referente cultural que influyó en la percepción del mundo editorial y de la moda. Por ello, esta nueva producción busca adaptarse a los tiempos actuales, donde existe una mayor conciencia sobre la diversidad corporal y el impacto que tienen los medios en la construcción de la autoestima, especialmente entre audiencias jóvenes.
Con esta condición, la actriz no solo reafirma su compromiso con temas sociales relevantes, sino que también posiciona a la secuela como una producción que podría marcar un antes y un después en la forma en que el cine retrata el mundo de la moda.
