Monterrey.- La noche en Monterrey se vistió de romanticismo con el esperado regreso de Ricardo Montaner, quien volvió a encontrarse con el público regio como parte de su gira “El Último Regreso Tour”, la cual marca su retorno a los escenarios tras varios años de ausencia.
La presentación en la Arena Monterrey confirmó que su música sigue ocupando un lugar especial entre los seguidores de la ciudad.
En punto de las 9:46 de la noche, las luces del recinto se apagaron y la ovación de más de 12 mil asistentes anunció la salida del cantante, quien apareció sobre el escenario vestido con un elegante traje negro y tenis blancos para abrir la velada con el tema “Yo que te amé”, una de las canciones más coreadas desde el primer minuto.
Respaldado por una imponente producción, Montaner estuvo acompañado por 10 músicos en vivo y dos coristas, además de un despliegue visual conformado por cinco pantallas centrales, efectos de iluminación y visuales envolventes que dieron fuerza a cada una de sus interpretaciones.
Luego de interpretar sus primeros cinco temas, el cantante hizo una pausa para dirigirse al público regio con la calidez que siempre lo ha caracterizado.
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“Normalmente no tengo un discurso preparado para hablar con mi público, pero todo va fluyendo conforme nos vamos sintiendo”, expresó ante los aplausos de los asistentes.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando compartió que sus hijos, Mau y Ricky, se encontraban entre el público, luego de sorprenderlo con su presencia.
“Justo ayer platicaba con mis músicos que a veces es difícil estar de gira porque estamos lejos de la familia y hoy tuve la grata sorpresa de que mis hijos vinieron a verme; por eso tardé en salir, porque estaba llorando y en lo que me recuperaba”, dijo entre risas, provocando la reacción inmediata del público.
Durante más de dos horas de concierto, no faltaron los grandes clásicos que han marcado generaciones, entre ellos “La Conga”, “Bésame”, “¿Adónde va el amor?” y el emblemático “Tan enamorados”, tema con el que la Arena Monterrey se convirtió en un solo coro.
Antes de despedirse, Montaner dejó una sorpresa que encendió aún más la emoción de la noche: confirmó su regreso a Monterrey el próximo 28 de julio.
La noticia desató aplausos, gritos y una ovación que estremeció el recinto, dejando claro que el vínculo entre el cantante y el público regio sigue más vivo que nunca. Más que un concierto, la velada se convirtió en una celebración del reencuentro.
Monterrey no solo recibió a Ricardo Montaner de vuelta; también le recordó por qué su voz sigue siendo parte de la memoria emocional de toda una generación.
