Estados Unidos.- El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) se encuentra en el centro de una nueva controversia con la industria musical, luego de que la cantante y actriz estadounidense Ariana Grande exigiera públicamente a la agencia federal que deje de utilizar sus canciones en campañas oficiales.
El conflicto escaló tras confirmarse que la dependencia gubernamental empleó uno de los temas más recientes de la artista pop para impulsar las estrictas directrices de la política migratoria de la administración de Donald Trump.
De acuerdo con especialistas en derechos de autor, no se trata de una práctica aislada por parte del ICE; la agencia ha recurrido recurrentemente al uso de temas virales y piezas de artistas reconocidos en sus redes sociales para musicalizar videos institucionales que promueven e incentivan la detención de migrantes indocumentados, todo ello sin contar con las licencias ni el consentimiento de los creadores.
Detalles del material y enérgica respuesta de la artista
En esta ocasión, la polémica se desató por la edición de un video oficial donde la agencia migratoria utilizó un fragmento específico de la obra de la intérprete:
El fragmento utilizado: La pista elegida por el gobierno estadounidense fue el éxito "Bye", seleccionando estratégicamente el verso: "Bye, bye, boy, bye bye, it’s over oh yeah" (Adiós, adiós, chico, adiós, adiós, se terminó, oh sí) como fondo musical para ilustrar los procesos de deportación.
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La postura de Ariana Grande: Al enterarse de la existencia del metraje en las redes sociales, la cantante reaccionó con un contundente y explícito mensaje de rechazo hacia las acciones del organismo de seguridad:
"Por favor, no usen mi música para esta bárbara inhumanidad y atrocidad. Que se joda el ICE", afirmó categóricamente la estrella internacional.
Los representantes legales de la cantante ya analizan las vías jurídicas correspondientes para interponer una demanda por el uso no autorizado de propiedad intelectual con fines de propaganda gubernamental, sumándose al descontento de otros miembros de la comunidad artística que rechazan que sus obras sean vinculadas con las agendas operativas del departamento de inmigración.
