Victoria.- La diputada local del PAN, Marina Ramírez Andrade, expresó su preocupación por la situación que enfrenta el campo, al asegurar que, pese a que autoridades han minimizado la problemática, los productores atraviesan un escenario crítico que se replica en al menos 20 estados del país.
La legisladora sostuvo que, aunque se han realizado mesas de diálogo desde el año pasado, estas no han derivado en soluciones concretas.
“No podemos negar que ha habido diálogo, pero no hay resultados; los productores no sienten respaldo”, afirmó.
Ramírez Andrade señaló que la inconformidad del sector agrícola ha derivado en manifestaciones, al considerar que los campesinos no protestan por voluntad, sino por necesidad ante la falta de respuestas.
En ese sentido, pidió a las autoridades escuchar las demandas del sector.
Entre los principales reclamos, destacó la ausencia de precios de garantía, la falta de financiamiento mediante banca rural y el alto costo del diésel, factores que, dijo, han limitado la actividad productiva.
A esto se suma la importación récord de maíz, lo que calificó como un golpe adicional para el campo mexicano.
La diputada advirtió que la superficie sembrada ha disminuido de manera considerable.
Indicó que, en regiones agrícolas de Tamaulipas, entre el 60% y el 70% de las tierras no fueron cultivadas en el último ciclo, una cifra que supera estimaciones previas.
Tan solo en el caso del sorgo, mencionó que de más de 700 mil hectáreas, hasta 400 mil habrían quedado sin sembrar.
Asimismo, señaló que la sequía ha agravado el panorama, pero subrayó que la falta de incentivos y certidumbre económica ha sido determinante para que productores decidieran no sembrar.
En cuanto a alternativas impulsadas por autoridades, como la promoción de otros cultivos, la legisladora indicó que no han sido efectivas.
Puso como ejemplo el caso del frijol negro, cuya comercialización enfrenta retrasos por la falta de recepción en bodegas, lo que pone en riesgo la cosecha y el pago a los productores.
Sobre programas de apoyo como “Fertilizarte del Bienestar”, dirigido a 20 mil productores, Ramírez Andrade consideró que, aunque son bien recibidos, resultan insuficientes frente a la magnitud del problema, ya que no atienden temas estructurales como la rentabilidad del campo.
