Monterrey.- La búsqueda de una posible melodía oculta en la imagen de la Virgen de Guadalupe surgió a partir de un análisis matemático y simbólico del manto, realizado por el investigador mexicano Fernando Ojeda.
¿Cómo surgió la teoría de que el manto contiene música?
Fernando Ojeda explico que la idea surgió por un principio atribuido a Pitágoras, "Donde hay simetría perfecta, hay música".
Bajo esta idea, Ojeda retomó estudios previos que señalaban que las estrellas del manto corresponden a las constelaciones visibles en el cielo en la fecha tradicional de su aparición, mientras que la simetría de las flores coincide proporcionalmente con los cerros y volcanes de la orografía mexicana.
Guiado por la proporción áurea presente en diferentes elementos de la imagen, Ojeda planteó que, si la estructura es simétrica, entonces también podría contener una melodía.
A raíz de ese análisis, se creo la hipótesis, de que en cada estrella y cada flor, según su ubicación exacta, equivaldría a una nota musical.
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¿Cómo se encontró la melodía?
Para intentar comprobar la relación entre estos puntos y un patrón musical, el investigador colocó la imagen dentro de un rectángulo áureo.
Posteriormente, un especialista en música superpuso el dibujo de un piano sobre el esquema geométrico y comenzó a asignar notas a cada punto marcado por las flores y estrellas.
De esta forma se configuró una melodía sin letra construida únicamente a partir de la ubicación de los elementos del manto.
La pieza resultante es descrita como una mezcla armónica de sonidos que, según Ojeda, transmite una sensación de espiritualidad. Aunque el proceso no ha sido verificado científicamente ni validado por instituciones académicas, la propuesta ha generado interés entre creyentes.
¿Qué se sabe sobre la frecuencia de la melodía y su significado?
Quienes han replicado la melodía señalan que ésta parece ubicarse en la frecuencia de 432 Hz, popular entre corrientes espirituales por considerarse “natural” o “curativa”.
Se le atribuyen propiedades como mejorar la conexión con la naturaleza, relajar la mente y favorecer la estabilidad emocional, sin embargo, no existe evidencia científica que respalde estos efectos.
Para los creyentes, la idea de que el manto pueda contener música refuerza el simbolismo espiritual de la imagen.
